En medio de la discusión por la línea de alta tensión, la empresa afirma que el proyecto será financiado íntegramente con capital privado, no afectará a usuarios y fortalecerá el sistema energético del norte provincial.
En plena disputa por el acceso a infraestructura energética estratégica para la minería, desde Vicuña sostienen que el Proyecto de Interconexión Eléctrica de Alta Tensión (PIEAT) es una obra indispensable para el desarrollo del emprendimiento y aseguran que también dejará beneficios estructurales para San Juan.
Según explicó la compañía en un comunicado, el proyecto busca conectar el desarrollo minero con el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) mediante una red capaz de abastecer una demanda que partiría desde 260 MW y podría alcanzar hasta 700 MW en su máxima expansión.
Desde la empresa afirman que la infraestructura permitirá mejorar la calidad del suministro energético en Iglesia y aportar al cierre del anillo eléctrico con La Rioja, reforzando el sistema energético regional.
Las obras contemplan la ampliación de las estaciones transformadoras Nueva San Juan y Rodeo, la energización de la línea de 500 kV —actualmente operativa en 132 kV—, la construcción de la Estación Transformadora Chaparro y nuevas líneas de alta y extra alta tensión para vincular el sistema nacional con el proyecto minero.
Uno de los puntos centrales del comunicado apunta al financiamiento. Desde Vicuña remarcan que se trata de una expansión “financiada íntegramente con inversión privada”, sin aportes estatales y “sin trasladar costos a los usuarios del servicio eléctrico”.
La compañía también respondió a uno de los ejes sensibles del debate regulatorio: la prioridad de acceso a capacidad de transporte. Según indicó, el pedido formulado ante los organismos competentes refiere únicamente a la capacidad adicional generada por las nuevas obras, y no a infraestructura ni energía actualmente disponible.
“Una vez construida, esta expansión formará parte del sistema eléctrico nacional”, sostienen desde la empresa, al afirmar que la infraestructura podrá beneficiar futuras actividades productivas y energéticas en la provincia.
De acuerdo con el comunicado, el proceso técnico y regulatorio comenzó en 2023, con participación de organismos especializados, operadores del sistema y autoridades competentes, bajo los marcos establecidos por la normativa vigente.
La empresa detalló además que la línea Chaparro–Josemaría de 220 kV ya completó su audiencia pública y espera resolución final para avanzar bajo modalidad de Uso Particular. En paralelo, la infraestructura vinculada a 500 kV ya cuenta —según afirma la firma— con avales técnicos de TRANSENER y CAMMESA, además de aprobaciones regulatorias y ambientales.
La discusión por la línea eléctrica se transformó en uno de los debates más relevantes para el futuro minero sanjuanino. Mientras distintos actores plantean reparos sobre el acceso y uso de capacidad de transporte, desde Vicuña insisten en que el PIEAT no sólo es clave para su desarrollo, sino también para ampliar la robustez energética y las condiciones de crecimiento del norte de San Juan.








