El rector Tadeo Berenguer advirtió que la crisis salarial y presupuestaria complica la cobertura de cargos, desalienta la permanencia de profesionales y tensiona el funcionamiento académico.
La Universidad Nacional de San Juan atraviesa un escenario sensible por la combinación de restricciones presupuestarias, pérdida salarial y dificultades para sostener la cobertura de cargos docentes. El rector Tadeo Berenguer volvió a poner el foco en el impacto que el desfinanciamiento genera sobre el funcionamiento cotidiano de la casa de estudios.
Uno de los puntos más críticos es la situación de la planta docente. Berenguer advirtió que los salarios universitarios acumulan una pérdida cercana al 50%, lo que provoca que algunos profesionales opten por regresar al sistema educativo provincial, donde encuentran mejores ingresos por cargas horarias equivalentes.
“Un docente provincial por la misma cantidad de horas gana mucho más que un docente universitario”, planteó el rector, al describir un problema que ya impacta en la cobertura de vacantes y en la capacidad de retener perfiles formados dentro de la universidad.
El problema salarial se suma a un contexto financiero ajustado. El Consejo Superior aprobó para 2026 un presupuesto de $122.000 millones, apenas 9,5% superior al de 2025, una actualización considerada insuficiente frente a la inflación y al crecimiento de los gastos de funcionamiento.
En ese marco, la UNSJ también viene discutiendo cómo avanzar con concursos y regularización de cargos interinos y vacantes. En el Consejo Superior se analizó elevar el porcentaje mínimo anual de cargos docentes a concursar, que actualmente parte de un piso del 3%, con la posibilidad de llevarlo al 20%, lo que equivaldría a unos 300 cargos por año.
La discusión, sin embargo, no está cerrada. La necesidad de ordenar la planta y dar estabilidad académica convive con un cuadro de limitaciones presupuestarias que obliga a priorizar gastos esenciales.
La propia universidad ya aplicó ajustes internos en áreas como viáticos, movilidades, pasajes, apoyos a congresos, equipamiento y obras menores, con el objetivo de sostener el funcionamiento básico, los servicios, las becas estudiantiles, el comedor universitario y el dictado de clases.
Berenguer también vinculó la situación local con el conflicto nacional por la falta de aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario. En reuniones con gremios docentes, nodocentes y estudiantes, sostuvo que la emergencia presupuestaria y salarial requiere una respuesta conjunta de toda la comunidad universitaria.
La preocupación excede lo administrativo. Si la universidad no logra cubrir vacantes, regularizar cargos y retener docentes, el impacto puede sentirse directamente en la calidad académica, la continuidad de cátedras y la formación de nuevos profesionales.
Con ese escenario, la UNSJ enfrenta un doble desafío: sostener su funcionamiento en medio del ajuste nacional y, al mismo tiempo, avanzar en concursos y cobertura de cargos para evitar que la crisis salarial derive en una pérdida estructural de recursos humanos.







