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Ventura explicó cómo se colocará el bono de San Juan

Ventura explicó cómo se colocará el bono de San Juan

El gerente de la Bolsa de Comercio, Damián Ventura, explicó en el programa De Sobremesa cómo será la búsqueda de inversores, qué determinará la tasa y por qué la Provincia podría emitir los US$600 millones en diferentes etapas.

El gerente de la Bolsa de Comercio de San Juan, Damián Ventura, analizó en el programa De Sobremesa el proceso iniciado por la Provincia para colocar deuda en el mercado internacional. También detalló el papel de JP Morgan y Santander, las posibles garantías y la importancia que tendrá el destino de los fondos.

—¿Cómo es el mecanismo para colocar el bono y qué papel cumplen JP Morgan y Santander?

—Lo primero que está haciendo el gobernador es salir a difundir y vender la provincia, porque al final del día habrá un inversor local o extranjero que terminará comprando el título. Es necesario que entidades nacionales e internacionales estén al tanto y puedan difundirlo y promocionarlo.

Con Santander y JP Morgan se está haciendo una especie de road show, que consiste en salir a buscar potenciales inversores. Allí se muestran los números de la provincia, sus flujos, sus ingresos y los ratios de deuda.

San Juan no es una provincia que esté muy endeudada. La deuda que tiene es de poco monto y con organismos internacionales, como el Fondo Kuwaití y el BID. No ha realizado emisiones importantes de bonos que puedan preocupar al inversor.

Además, San Juan está muy presente a escala nacional e internacional como una de las provincias mejor posicionadas para desarrollar la minería. También aparecen las futuras regalías mineras.

A eso se suman dos noticias relacionadas con el contexto nacional: las calificadoras mejoraron la calificación de la deuda argentina y el riesgo país se encuentra en torno a los 400 puntos. Eso indica cuál es la sobretasa que se pagará sobre la tasa libre de riesgo y la de un bono del Tesoro de Estados Unidos.

—De los US$600 millones autorizados, ¿cuánto llegaría neto a San Juan?

—Si el programa total es de US$600 millones, probablemente la Provincia no salga a emitir un único título por todo el monto, sino que busque dividirlo en etapas. Podría haber una primera colocación de US$200 millones, otra posterior de US$200 millones y una tercera por el mismo monto. Eso sería lo lógico.

El programa aprobado es de US$600 millones, pero puede dividirse en función de la demanda de los inversores. También dependerá de cómo resulte la primera etapa y de la repercusión que tenga entre los potenciales compradores nacionales e internacionales.

Si finalmente se decide colocar los US$600 millones, la emisión será por el total. Generalmente, este tipo de producto puede estructurarse bajo la modalidad bullet: se emite, por ejemplo, a cinco años, y el capital se paga al finalizar ese período.

—¿Al inversor le interesa la situación social y económica de la provincia?

—Seguro que sí. Uno pasa de los ratios más duros a la parte más blanda. Hay cuestiones cualitativas e incluso subjetivas.

Se comienza por el Producto Bruto Geográfico de San Juan, su perfil exportador y cuánto representan las divisas. Si se emite un título en dólares, después habrá que pagarlo en dólares. Si no se trata de una provincia exportadora, ese cuadro de situación empieza a complicarse.

También se consideran las regalías que podría recibir la Provincia si alguno de los proyectos mineros comienza a producir. Son cuestiones que terminan conformando una matriz.

Después aparecen otros datos que tienen un impacto numérico menor para el inversor, pero que también son importantes: la desocupación, la pobreza y la indigencia. A la larga, todos esos números terminan importando, aunque el ratio más relevante continúa siendo el financiero.

—¿La coparticipación será la garantía de los inversores?

—La coparticipación muchas veces se incorpora al prospecto de emisión, donde se establecen las condiciones y bases del bono: cómo se emitirá, a qué plazo y en qué rango de tasas. En definitiva, la tasa la determina el mercado.

La coparticipación era una garantía importante hasta que apareció el caso de La Rioja y se sentó un precedente negativo. La Rioja planteó que, si debía utilizar la coparticipación para pagar salarios o el bono, priorizaría los salarios. A partir de eso, la coparticipación quedó como una garantía de menor rango.

Hoy un inversor la tendrá en cuenta, pero vale más la capacidad de la provincia para generar flujos de fondos, las regalías mineras u otra garantía. Provincias como Neuquén llegan a emitir con tasas inferiores a las de la Argentina porque cuentan con regalías petroleras como un respaldo más sólido.

—¿La Provincia debe especificar en qué utilizará el dinero?

—No necesariamente, aunque en el prospecto se incluye alguna referencia. Para un inversor, la deuda no es mala ni buena: lo importante es cuál será su destino.

Si la recaudación del Estado provincial fuera utilizada para pagar salarios, el inversor podría dudar de la capacidad de repago. La perspectiva es distinta si el dinero se destina a construir un puente, hacer caminos que ayuden a promover la actividad minera o generar construcción. Eso tiene otro impacto y, como inversor, estaría mucho más interesado en ese bono.

El destino aparece detallado en el prospecto, aunque no es necesariamente una condición propia de la emisión. Si después los fondos se destinan a otra cosa, podrían surgir inconvenientes.

—¿La Nación también garantiza el pago?

—No necesariamente. Podría buscarse que la Argentina sea garante, aunque el país no tiene un buen historial en esa materia. De todas maneras, sería un elemento adicional que podría ayudar a reducir el costo.

Al final del día, lo que importa es el costo del dinero. Cuanto más solvente sea la Provincia, mejores sean las garantías, más adecuado resulte el destino de los fondos y mejor sea la situación social, menor será la tasa y mayor el interés de los inversores.

No es habitual que la Nación salga como garante, aunque existieron algunos casos. Creo que San Juan, con una administración ordenada, con la perspectiva que tiene y con su posición actual en la Argentina y el mundo, no necesita ese tipo de garantía.

Lo más importante será que el destino de los fondos sea realmente el anunciado: obras productivas que en el futuro generen beneficios económicos y trabajo.

Endeudarse es comprometer el futuro por un presente mejor. Las generaciones que vengan deberían poder decir que fue bueno emitir deuda porque se construyó un puente, un camino o una ruta que permitió generar más recursos para la provincia.

—¿Qué implica que JP Morgan y Santander estén a cargo de la colocación?

—Me parece muy bien. Son grandes jugadores internacionales, conocen el mercado, conocen la Argentina y tienen llegada a inversores internacionales.

Mientras más inversores estén interesados en el bono, más baja será la tasa y más barata resultará la operación. Me parece una decisión muy atinada.

—¿El costo internacional del dinero es alto o bajo en comparación con otros períodos?

—Hoy el costo del dinero es alto. El punto de partida es la tasa libre de riesgo, que se encuentra en torno al 4%. En otro momento fue de cero e incluso hubo países como Alemania o Suiza que se endeudaban a diez años con tasas negativas.

Ese escenario cambió después de la pandemia y de la emisión realizada por los países para afrontar la situación. Los bancos centrales habían comenzado a bajar sus tasas de referencia, pero los conflictos internacionales pusieron un freno.

El problema no es solamente la guerra, sino lo ocurrido en el estrecho de Ormuz, su impacto en el precio del petróleo y el riesgo de que la inflación internacional vuelva a crecer. Eso elevó las tasas y dejó el punto de partida en un nivel más alto.