El presidente de Estados Unidos confirmó conversaciones con La Habana en medio de una escalada de sanciones, crisis energética y fuerte presión económica sobre el régimen cubano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este martes al anunciar que mantiene conversaciones con Cuba en medio de la profunda crisis económica y energética que atraviesa la isla.
“Cuba pide ayuda, y vamos a hablar”, escribió el mandatario en su red Truth Social, donde además calificó al país caribeño como “un país fallido”.
Aunque no brindó detalles sobre el alcance de las conversaciones, el mensaje marca un giro inesperado dentro de la estrategia de máxima presión que Washington viene aplicando sobre el régimen cubano desde principios de año.
La declaración llega apenas días después de que Estados Unidos endureciera las sanciones contra el conglomerado militar cubano GAESA, su conducción y empresas vinculadas al sector minero y energético.
Las medidas fueron impulsadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que la administración Trump continuará avanzando hasta que Cuba implemente “reformas políticas y económicas necesarias”.
La ofensiva económica estadounidense también incluyó restricciones sobre compañías extranjeras vinculadas a sectores estratégicos de la isla, como energía, defensa, finanzas y seguridad.
En paralelo, Washington profundizó el bloqueo al suministro de petróleo, una decisión que agravó la crisis eléctrica cubana y disparó apagones masivos en distintas regiones del país.
Según datos oficiales de la estatal Unión Eléctrica (UNE), este martes los cortes afectarían simultáneamente hasta al 61% del territorio cubano.
El sistema eléctrico de la isla enfrenta actualmente un déficit crítico: la demanda máxima ronda los 3.250 megavatios, mientras que la capacidad de generación apenas alcanza los 1.290 MW.
La situación se agravó porque 8 de las 16 centrales termoeléctricas del país permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento, mientras gran parte de los motores de generación quedó paralizada por falta de combustible.
Especialistas estiman que Cuba necesita entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para recuperar su sistema energético, considerado obsoleto tras años de falta de inversión.
El contexto también expone la fuerte dependencia energética de la isla. Cuba requiere alrededor de 100.000 barriles diarios de petróleo, aunque su producción local apenas cubre unos 40.000 barriles.
Las declaraciones de Trump se producen además en un escenario geopolítico sensible, donde Estados Unidos busca aumentar presión sobre gobiernos aliados a Cuba y Venezuela en América Latina.
La apertura de conversaciones podría representar una señal de negociación o una nueva estrategia de presión política sobre La Habana. Por ahora, el mensaje deja en evidencia que la crisis energética y económica cubana ya se transformó en un tema central dentro de la agenda internacional de Washington.





