El Kremlin confirmó nuevas negociaciones tripartitas con Estados Unidos para los días 17 y 18 de febrero, en un intento por destrabar el conflicto.
Rusia anunció que la próxima semana se reanudarán las conversaciones para buscar una salida al conflicto con Ucrania, en un nuevo intento diplomático que se dará cuando la guerra esté a punto de cumplir cinco años. El encuentro tendrá lugar los días 17 y 18 de febrero en Ginebra, bajo un formato tripartito entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
El anuncio fue realizado por el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, quien adelantó que existe un acuerdo para retomar el diálogo y que los detalles logísticos ya fueron consensuados entre las partes. Se trata de la tercera y cuarta ronda de negociaciones, luego de dos encuentros previos realizados en Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos, con mediación estadounidense.
Desde Moscú remarcan que el objetivo es avanzar hacia un entendimiento político que permita frenar las hostilidades, aunque reconocen que las posiciones entre las partes siguen muy alejadas, especialmente en lo referido al control territorial y a las garantías de seguridad para Ucrania.
La confirmación rusa fue respaldada por Kiev. El negociador ucraniano Rustem Umérov, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, ratificó la participación de su país y detalló la conformación de la delegación, que incluirá a altos responsables militares, políticos y de inteligencia. Según explicó, el equipo fue designado directamente por el presidente Volodímir Zelenski para cubrir de manera integral los aspectos militares, políticos y de seguridad de las negociaciones.
“Trabajaremos para que haya decisiones sustanciales dentro del marco definido por el jefe del Estado”, sostuvo Umérov, quien reiteró que el objetivo central de Ucrania sigue siendo alcanzar “una paz sólida y duradera”.
El trasfondo del diálogo sigue marcado por fuertes desacuerdos estructurales. Rusia mantiene su exigencia de que Ucrania se retire de la parte oriental de la región de Donetsk que aún controla —alrededor de un 17%— y sostiene su dominio sobre cerca de una quinta parte del territorio ucraniano, incluida Crimea, anexada en 2014, y amplias zonas ocupadas desde el inicio de la invasión en 2022.
Desde Kiev, la postura es inflexible: no habrá retiradas unilaterales ni acuerdos sin garantías de seguridad occidentales firmes, destinadas a evitar una nueva ofensiva rusa tras un eventual alto el fuego. Zelenski también rechazó avanzar en un proceso electoral bajo presión militar, como plantean Moscú y Washington.
Mientras el frente diplomático intenta abrirse paso, los combates continúan. Este viernes se registraron ataques con drones rusos en la ciudad portuaria de Odesa, que alcanzaron infraestructura energética, portuaria y civil, profundizando el impacto del conflicto sobre la población y la economía ucraniana.
Desde Moscú, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov advirtió que todavía queda “un gran camino por recorrer” y cuestionó a la Administración estadounidense por alejarse de los entendimientos alcanzados en la cumbre ruso-estadounidense de agosto de 2025 en Alaska. Según versiones difundidas en la prensa rusa, esos acuerdos contemplaban una retirada ucraniana del Donbás a cambio de congelar el frente en Jersón y Zaporiyia, donde Kiev aún controla parte del territorio.
Hasta el momento, el único resultado concreto de las rondas previas fue el intercambio de 314 prisioneros de guerra, que incluyó combatientes y civiles. Un gesto humanitario que, si bien alivió tensiones puntuales, dejó en evidencia la dificultad de avanzar hacia un acuerdo político de fondo.
Con este nuevo encuentro en Ginebra, la comunidad internacional vuelve a poner expectativas en una negociación que aparece frágil, condicionada y llena de obstáculos, pero que representa uno de los pocos canales abiertos para intentar frenar una guerra que sigue sin una salida clara.
Fuente: DW





