En una nueva sacudida de la ya inestable política peruana, el Congreso de Perú destituyó este martes 17 de febrero de 2026 al presidente interino José Jerí, a apenas cuatro meses de haber asumido el cargo y a dos meses de las elecciones generales previstas para abril.
Un récord de cambios en casi una década
La decisión legislativa, respaldada por 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, marca el octavo cambio de presidente en Perú en menos de diez años, reflejo de una persistente crisis institucional que ha convertido la sucesión presidencial en algo casi rutinario.
Jerí había asumido la presidencia en octubre pasado por su cargo de presidente del Congreso, tras la destitución de la mandataria Dina Boluarte. Su gobierno interino, sin embargo, estuvo marcado por acusaciones de inconducta funcional, falta de idoneidad y presunta corrupción, lo que terminó erosionando su respaldo político en el Parlamento.
“Chifagate” y reuniones bajo sospecha
El detonante de la censura fueron varias reuniones semi-clandestinas con empresarios chinos, una de las cuales lo mostró intentando pasar desapercibido al ingreso de reuniones no registradas oficialmente, situación que fue rápidamente bautizada por la prensa como “Chifagate”.
Además, surgieron controversias por contrataciones de funcionarias que habían mantenido vínculos con él y otras acusaciones éticas que, si bien no siempre constituyen delitos probados, impactaron fuertemente en su credibilidad.
Escenario político y transición
Con la vacancia, el pleno del Congreso debe ahora elegir a un nuevo presidente del Legislativo, quien automáticamente asumirá como jefe de Estado hasta el 28 de julio, cuando está previsto que tome posesión el ganador de los comicios de abril.
Mientras tanto, Jerí regresará a su escaño como legislador, tras una presidencia interina que duró apenas 130 días y que quedará como otro episodio de la volatilidad política peruana.
Una crisis recurrente
El caso de Jerí se suma a una secuencia de presidentes removidos por el Parlamento en los últimos años, en un país donde los choques entre el Ejecutivo y una legislatura fragmentada han terminado por socavar la estabilidad institucional. Esta dinámica, crucial en plena temporada electoral, podría marcar el tono político hasta la llegada del nuevo mandatario en julio.
La reciente destitución del presidente interino José Jerí por parte del Congreso de Perú consolidó el octavo cambio de mando en menos de diez años, una cifra que refleja la profunda inestabilidad política que atraviesa el país. Desde las elecciones de 2016, ningún jefe de Estado ha logrado ejercer su mandato sin enfrentar crisis de gobernabilidad. El ciclo comenzó con Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció en 2018 en medio de acusaciones ligadas al caso Odebrecht.





