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LAS HIDROELÉCTRICAS, GOLPEADAS POR LA SEQUÍA

Las centrales sanjuaninas generan hoy menos de la mitad de su capacidad. La crisis hídrica, la caída histórica del caudal del río San Juan y la baja de reservas en los diques condicionan el sistema energético provincial.

La crisis hídrica ya impacta de lleno en la matriz energética de San Juan. Las centrales hidroeléctricas de la provincia operan por debajo del 50% de su capacidad nominal, según confirmó el presidente de EPSE, Lucas Estrada, quien atribuyó el escenario a la prolongada sequía que afecta a la cuenca del río San Juan.

“La cantidad de energía que puede generar una hidroeléctrica depende muchísimo del agua”, sintetizó el funcionario. Aunque la provincia mantiene estabilidad en términos de potencia disponible, la generación efectiva de electricidad cayó muy por debajo de los promedios históricos debido al menor caudal.

El dato se inscribe en un cuadro más amplio de deterioro hídrico. Informes técnicos difundidos este año advierten que el río San Juan perdió cerca del 50% de su caudal promedio en la última década, mientras el ciclo hidrológico 2025/2026 aparece entre los más críticos registrados, con derrames estimados de apenas 531 a 614 hectómetros cúbicos, lejos de los valores normales.

Los diques tampoco logran compensar el déficit. Durante el verano, autoridades provinciales reconocieron una situación de alerta hídrica, con embalses en retroceso y un río que pasó de transportar más de 60 m³/s en enero de 2025 a apenas 25-26 m³/s este año. En ese contexto, el Gobierno priorizó preservar reservas para riego y agua potable, relegando parcialmente la función energética.

Estrada explicó que la estrategia oficial apunta a administrar y acumular agua en los años favorables para amortiguar los ciclos secos, cada vez más extremos por efecto de la variabilidad climática.

La expectativa está puesta ahora en el comportamiento del clima global. Datos de la NOAA muestran una probabilidad de entre 80% y 83% de evolución hacia un escenario de El Niño entre agosto y septiembre, fenómeno que podría mejorar el aporte hídrico en la cordillera. Sin embargo, desde EPSE mantienen cautela: el año actual todavía se perfila como “regular tirando a malo”.

El trasfondo del problema excede la generación eléctrica. En una provincia donde el agua sostiene simultáneamente producción agrícola, consumo humano y energía, cada metro cúbico disponible se convirtió en una variable estratégica.

Mientras San Juan refuerza su apuesta por fuentes alternativas como la energía solar, el desempeño de las hidroeléctricas seguirá atado a una pregunta central: cuánto agua llegará desde la montaña en un contexto de sequía estructural y cambio climático creciente.