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LA INFLACIÓN DE MARZO FUE DEL 3,4% Y ACUMULA 9,4% EN EL PRIMER TRIMESTRE

La inflación volvió a tomar impulso en marzo y encendió señales de alerta sobre la evolución de los precios en la Argentina. Según los datos difundidos por el INDEC, el índice de precios al consumidor registró una suba del 3,4% en el mes, lo que llevó el acumulado del primer trimestre al 9,4%.

El dato implica una aceleración respecto de febrero y corta la tendencia de desaceleración que el Gobierno venía destacando en los últimos meses. Además, confirma que el proceso de desinflación aún enfrenta obstáculos, especialmente en rubros sensibles para el bolsillo.

Uno de los factores centrales detrás del aumento fue el comportamiento de los alimentos, que volvieron a mostrar incrementos por encima del promedio general. Este rubro tiene un impacto directo en la vida cotidiana y golpea con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos. Se suma el fuerte aumento de la carne y del combustible.

A esto se sumaron ajustes en servicios regulados y aumentos en educación y transporte, típicos del mes de marzo. La combinación de estos factores terminó presionando el índice general y generando un piso más alto del esperado por el mercado.

Si bien la inflación interanual continúa desacelerándose en comparación con los niveles extremos de 2024, el dato mensual muestra que el proceso no es lineal y que aún persisten tensiones en la estructura de precios.

El acumulado del 9,4% en los primeros tres meses del año refleja un escenario ambiguo. Por un lado, se mantiene por debajo de los registros del año anterior; por otro, pone en duda la velocidad de la desaceleración que busca consolidar el Gobierno.

En este contexto, analistas advierten que el segundo trimestre será clave para evaluar si la inflación retoma una senda descendente o si se estabiliza en niveles más altos de lo previsto.

También influye el contexto internacional, con subas en los precios de la energía y tensiones geopolíticas que pueden trasladarse a la economía local.

De cara a los próximos meses, el Gobierno apuesta a consolidar la estabilidad macroeconómica y profundizar la desaceleración de precios. Sin embargo, los desafíos siguen siendo significativos.

La inercia inflacionaria, los ajustes pendientes en tarifas y la dinámica del tipo de cambio aparecen como variables clave que podrían condicionar el rumbo.

El dato de marzo, en definitiva, funciona como un recordatorio: aunque la inflación bajó respecto de los picos recientes, aún no está controlada.


El costo de las canastas básicas se desaceleró en marzo, a contramano del avance que registró la inflación general durante el mismo mes. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide la línea de indigencia, tuvo su menor suba en siete meses, mientras que la variación de la Canasta Básica Total (CBT), utilizada como umbral de pobreza, fue la más acotada en seis meses.

Este martes el INDEC informó que la CBA subió 2,2%. De este modo, una familia compuesta por una pareja de adultos y dos hijos pequeños necesitó un ingreso mínimo de $658.010,93 para no ser considerada indigente.

Asimismo, la CBT trepó 2,6%, por lo cual una familia «tipo» requirió $1.434.463,81 para no caer en la pobreza.