La economista rechazó el ofrecimiento de Peluc y alertó sobre la crisis industrial, aunque destacó oportunidades en minería e inversión.
La presidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de San Juan, Lucila Avelín, descartó de forma contundente cualquier posibilidad de incursionar en política y rechazó la propuesta del diputado nacional José Peluc para una eventual candidatura a gobernadora.
“No tengo intenciones de participar en política, mucho menos en un cargo de esa magnitud”, afirmó en el programa De Sobremesa, al tiempo que remarcó su compromiso con el ámbito institucional y privado.
Avelín explicó que su prioridad está puesta en su rol actual y en el desarrollo profesional: “Estoy muy contenta con los proyectos del Consejo y en el ámbito privado”, sostuvo, cerrando así cualquier especulación sobre su futuro político.
Más allá de la definición, la economista trazó un diagnóstico crítico sobre la coyuntura económica. Advirtió que la industria atraviesa un momento delicado, con niveles de capacidad instalada por debajo del 45%, un indicador que calificó como “muy grave”.
Según explicó, la caída de la actividad, la falta de demanda y la competencia con importaciones configuran un escenario complejo, donde la recuperación depende de que el aparato productivo vuelva a traccionar consumo e inversión.
En ese contexto, también señaló tensiones estructurales del modelo económico: menor actividad implica menor recaudación, lo que a su vez presiona sobre el ajuste fiscal si se busca sostener el superávit.
No obstante, Avelín destacó que San Juan presenta oportunidades, especialmente en minería, donde existe interés de fondos e inversores internacionales. Sin embargo, advirtió que el desafío es construir un ecosistema eficiente, con un Estado ágil y condiciones adecuadas para atraer capital.
En paralelo, puso el foco en la transformación del mercado laboral, con nuevas demandas en finanzas, compliance, sustentabilidad, idiomas e inteligencia artificial, y la necesidad de profesionales más versátiles.
La definición política despeja el escenario electoral, pero su análisis económico deja una advertencia: el futuro inmediato dependerá de la capacidad de adaptación del sector productivo y de generar condiciones para que las inversiones se traduzcan en actividad real.






