Martín Lucero, abogado querellante, aseguró en De Sobremesa que buscan probar una presunta maniobra de engaño con una “tecnicatura” sin avales oficiales, prácticas en la morgue del Marcial Quiroga y un fuerte daño económico y emocional a las denunciantes.
El juicio contra Daniel Algarilla, acusado de ofrecer una presunta tecnicatura sin habilitación oficial vinculada a tareas de morgue y esvisceración, ya está en marcha. En diálogo con el programa De Sobremesa, el abogado querellante Martín Lucero detalló la estrategia judicial, el alcance de la acusación y el impacto que, según sostiene, sufrió un grupo de denunciantes.
–¿Cuál es la acusación concreta contra Algarilla?
–Represento a cuatro damnificadas que se animaron a denunciar. La causa comenzó en 2023, llegó a juicio tras finalizar la investigación penal preparatoria y el imputado es Algarilla. Lo que busca demostrar el Ministerio Público Fiscal, y a lo que adherimos como querella, es un caso de engaño agravado por estafa, donde él habría actuado como autor material del hecho.
–¿Qué ofrecía exactamente a los alumnos?
–Promocionaba una supuesta “tecnicatura en esvisceración y morgue”, vinculada al trabajo en morgues, crematorios y salas operatorias. Según la acusación, ofrecía una salida laboral concreta y afirmaba que quienes cursaran podrían insertarse laboralmente en esos ámbitos. El punto central del juicio es probar que esa tecnicatura no existiría oficialmente.
–¿Cómo operaba ese esquema?
–La actividad pasó por distintos espacios educativos. Primero en el Instituto Cristín, luego en Instituto Eleva y finalmente en un espacio propio denominado Centro de Capacitación Algarilla, que incluso —según señaló Lucero— todavía aparece activo en redes sociales. La querella sostiene que el acusado no tendría título habilitante, avales oficiales ni título docente para dictar esa carrera.
–¿Había cobro de cuotas y comprobantes?
–Sí, se cobraban mensualidades a grupos de entre 20 y 30 alumnos, y esos pagos quedaron documentados con comprobantes, firmas y sellos que ya forman parte del material peritado en la causa.
–Uno de los puntos más sensibles es el uso de la morgue del Hospital Marcial Quiroga. ¿Qué sostiene la querella?
–Esa es “una de las aristas más graves del caso”. Algarilla se habría valido de su vínculo laboral con el hospital para ingresar alumnos a la morgue y desarrollar prácticas con restos humanos. Además, aseguró que el acusado decía ser profesor de la Universidad Católica, algo que, según la querella, “no existe”.
–¿Qué pena podría enfrentar el imputado?
–“El Código Penal establece una pena superior a cuatro años, por lo que podría corresponder prisión efectiva”, aunque la determinación final dependerá del juez.
Más allá del aspecto penal, el abogado puso el foco en el daño humano detrás del expediente. Sostuvo que las denunciantes no sólo afrontaron pérdidas económicas, sino también un fuerte golpe a sus expectativas personales y laborales.
El juicio continuará con producción de prueba y testigos —hay 17 testimonios incorporados a la causa— en un expediente que combina presunta estafa, ejercicio irregular de actividades formativas y cuestionamientos sobre el uso de instalaciones hospitalarias públicas.
Dos frases destacadas
“Estas personas perdieron tres años de su vida estudiando una supuesta tecnicatura que nunca llegó”.
“La vulnerabilidad está en jugar con la ilusión de alguien que busca un título habilitante para trabajar”.







