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En el Tedeum, la Iglesia local pidió dejar atrás la polarización y fortalecer el tejido social

Durante la celebración realizada en la Catedral de San Juan por los 210 años de la Independencia, el arzobispo Jorge Lozano convocó a construir una sociedad basada en el diálogo, la reconciliación y el compromiso con los sectores más vulnerables.

La celebración del Tedeum por el 210° aniversario de la Independencia argentina dejó en San Juan un mensaje con fuerte contenido social y político. En la ceremonia realizada este miércoles en la Catedral, el arzobispo Jorge Lozano instó a superar las divisiones, fortalecer el diálogo y trabajar de manera colectiva por el bien común, al advertir que «nadie se salva solo».

Durante su homilía, el prelado utilizó la imagen de un tejido para ilustrar la importancia de la unidad. Explicó que, así como un hilo aislado no tiene la capacidad de sostener ni proteger, una sociedad solo puede fortalecerse cuando cada uno aporta desde su lugar para conformar un entramado sólido.

En ese contexto, sostuvo que la conmemoración de la Independencia debe servir no solo para recordar un hecho histórico, sino también para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta el país en la actualidad. Según expresó, es necesario reconstruir un tejido social que, en muchos aspectos, muestra signos de desgaste y fragmentación.

Lozano también hizo un llamado a dejar atrás la confrontación permanente y promover una convivencia basada en la escucha y el entendimiento. En ese sentido, afirmó que la verdadera independencia también implica ser capaces de abandonar la lógica de la polarización para abrir paso al diálogo y la reconciliación entre los argentinos.

Como parte de ese mensaje, recordó una reflexión del papa León XIV, quien invita a «desarmar las palabras», y señaló que el lenguaje también puede convertirse en una herramienta para acercar posiciones en lugar de profundizar las diferencias.

En el tramo final de su homilía, el arzobispo puso el acento en la realidad social y remarcó que la fortaleza de un país no se mide únicamente por sus indicadores económicos, sino por la capacidad de proteger y acompañar a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad. Finalmente, exhortó a quienes ejercen responsabilidades públicas a orientar sus decisiones hacia el bien común y a priorizar el cuidado de los sectores más frágiles de la sociedad.