Frente al presidente Javier Milei, el arzobispo de Buenos Aires reclamó dejar atrás las «cuevas de la corrupción», cuestionó la confrontación política y apeló a una frase de Lionel Messi para llamar a la unidad nacional.
En la tradicional celebración por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció una homilía con fuertes definiciones sobre la realidad del país. Ante la presencia del presidente Javier Milei y gran parte del gabinete nacional, pidió terminar con las «cuevas de la corrupción» y convocó a recuperar la unidad de los argentinos.
Durante su mensaje, García Cuerva advirtió sobre los riesgos de la división social y política. Cuestionó «la intolerancia, los enfrentamientos constantes, la descalificación del otro y la crueldad hacia los más débiles», al considerar que esos caminos profundizan la crisis y alejan la posibilidad de construir un proyecto común.
El arzobispo también lanzó una de las frases más contundentes de la ceremonia al sostener que existen quienes «aprovechan para dividirnos o enfrentarnos, escondidos en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos escandalosamente más ricos».
A continuación, aclaró que su planteo no estaba dirigido a una administración en particular. «Esto no es cuestión de ser de tal o cual período político o gobierno de turno; es cuestión de ser honestos y transparentes, ahora y siempre», afirmó, en un mensaje que apuntó a la dirigencia en su conjunto.
En otro tramo de la homilía, García Cuerva cuestionó el clima político y señaló que «el pueblo está ajeno a las discusiones eternas y alejadas de la realidad que tienen los dirigentes». Además, pidió dejar de lado «el individualismo, la competencia feroz por el protagonismo, el internismo y la mezquindad política».
El presidente Javier Milei escuchó el mensaje sin realizar intervenciones ni gestos durante la ceremonia. Llegó a la Catedral acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, y el asesor presidencial Santiago Caputo.
Como cierre, el arzobispo apeló al clima futbolero y citó una reflexión de Lionel Messi para reforzar su llamado a la unidad. «Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos», recordó, al sostener que ese espíritu colectivo debería trasladarse a la vida del país.
La homilía volvió a colocar a la Iglesia en el centro del debate público con un mensaje que combinó críticas a la corrupción, cuestionamientos a la confrontación política y un llamado a reconstruir consensos en un contexto de fuerte polarización.
Fuente: Clarín






