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CRUCE ENTRE EL GOBIERNO Y REGANTES POR EL AGUA

CRUCE ENTRE EL GOBIERNO Y REGANTES POR EL AGUA

El Gobierno volvió a bajar el pronóstico hídrico y confirmó que se entregarán cerca de 600 hm³. Regantes cuestionan la decisión y reclaman que se garantice el volumen anunciado en diciembre.

La decisión oficial de reducir nuevamente el pronóstico hídrico para el ciclo 2025-2026 abrió un frente de conflicto con los regantes sanjuaninos. El Ejecutivo informó que el volumen disponible estará más cerca de los 600 hectómetros cúbicos (hm³) que de los 700 hm³ anunciados a fines del año pasado, lo que implicará más días de corte y menor caudal para riego. Desde el sector productivo cuestionaron la medida y pidieron explicaciones técnicas.

La cifra representa la segunda caída en menos de tres meses. El pronóstico original, presentado en octubre, proyectaba 950 hm³ para el período comprendido entre octubre de 2025 y septiembre de 2026. En diciembre, el Gobierno ajustó esa estimación al escenario mínimo de 700 hm³, lo que ya significaba una reducción del 26% respecto del cálculo inicial. Ahora, la nueva evaluación sitúa el volumen en torno a 633 hm³, con estimaciones oficiales que lo acercan incluso a los 600 hm³.

El promedio histórico de San Juan es de 1.933 hm³, lo que dimensiona la brecha con los valores actuales.

Desde el Departamento de Hidráulica comunicaron la situación a las Juntas de Riego y anticiparon que el nuevo escenario obligará a modificar el esquema de distribución. En una primera planificación se contemplaban 158 días sin agua; ahora se proyectan alrededor de 180 días de corte, lo que supone al menos 20 jornadas adicionales respecto de lo previsto. En la temporada 2024-2025 se distribuyeron 798 hm³ con 138 días de corte.

El director de Recursos Energéticos, José María Ginestar, explicó que el Río San Juan registra actualmente un caudal de 20 metros cúbicos por segundo, inferior al esperado. “Hoy estamos evaluando que la cantidad de agua total prevista está más cercana a los 600 hm³ que a los 700 hm³ anunciados a fin de año o a los 900 hm³ presentados en el pronóstico hídrico”, afirmó.

El funcionario, responsable del manejo operativo de los diques Ullúm, Punta Negra y Caracoles, indicó que la disminución del escurrimiento impacta directamente en las reservas. “Al tener menos agua, estamos previendo que la cota de los diques siga disminuyendo hasta llegar a los valores mínimos de seguridad”, señaló.

La explicación oficial no alcanzó para disipar el malestar en el sector productivo. Regantes transmitieron su preocupación a las autoridades y solicitaron que se garantice al menos la entrega de los 700 hm³ comprometidos en diciembre. Según plantearon, si el aporte natural del río no alcanza ese volumen, debería completarse con reservas de los embalses.

Productores sostienen que existe agua almacenada y que el recorte afectará la planificación agrícola. La provincia arrastra una crisis hídrica de casi una década —el último registro cercano a la media histórica fue en 2016, con unos 2.000 hm³— y la reducción impacta en cultivos que dependen exclusivamente del riego artificial.

El conflicto se produce en un contexto económico complejo para las economías regionales. La menor disponibilidad de agua condiciona superficies sembradas, rendimientos y empleo rural. Además, incide en la generación hidroeléctrica y en la administración integral del recurso.

En diciembre, el secretario de Recursos Hídricos, David Devia, había advertido que el comportamiento real del río se acercaría al escenario mínimo. “Se va a cumplir el valor de mínima, que es 700 hm³”, había señalado. La nueva revisión ubica el volumen incluso por debajo de ese piso.

Desde Hidráulica esperan que las Juntas de Riego eleven en los próximos días el cronograma definitivo de distribución y cortes hasta septiembre. El calendario debe quedar definido antes del inicio de marzo, lo que acota los tiempos de negociación.

Mientras el Gobierno fundamenta el ajuste en la caída del escurrimiento y la necesidad de preservar niveles de seguridad en los embalses, los regantes reclaman mayor previsibilidad y criterios claros para la administración del recurso. Con un volumen que se aproxima a uno de los registros más bajos de los últimos años, la discusión por el agua vuelve a ubicarse en el centro de la agenda provincial.