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ALÓS: EL ETIQUETADO AFECTÓ A LAS ECONOMÍAS REGIONALES

El economista reveló la interna detrás de la ley y respaldó una reforma de la normativa. Cuestionó el exceso regulatorio, aunque rechazó eliminar el sistema de advertencias.

El economista e investigador Marcelo Alós reveló cómo se diseñó originalmente la ley de etiquetado frontal y respaldó la decisión del Gobierno nacional de impulsar una reforma de la normativa vigente, cuyo proyecto ya fue enviado al Congreso. Su principal crítica: considera que la legislación actual terminó siendo “demasiado reglamentarista”.

Durante una entrevista en el programa La Ventana, Alós recordó su participación entre 2020 y 2021 en el Ministerio de Agricultura, cuando comenzó la discusión del esquema impulsado inicialmente por el Ministerio de Salud de Ginés González García.

“El proyecto inicial era muy sanitario. Desde Agricultura intentábamos aportar una mirada más productivista”, explicó. Según detalló, en ese momento se trabajó junto a COPAL, organismos técnicos y sectores industriales para alcanzar una propuesta consensuada dentro de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL).

Sin embargo, sostuvo que el texto finalmente aprobado por el Congreso se alejó de aquel equilibrio y retomó una lógica más cercana al planteo original de Salud. “Terminó saliendo un proyecto mucho más sanitario”, afirmó.

Alós apuntó especialmente contra el alcance de los octógonos negros de advertencia y aseguró que el sistema impactó negativamente en economías regionales y productos emblemáticos. “El aceite de oliva y las aceitunas quedaron alcanzados por sellos que les hicieron mucho daño comercialmente”, señaló.

Desde una perspectiva económica, el exfuncionario advirtió que una regulación excesivamente restrictiva puede afectar la competitividad de un país con fuerte perfil agroalimentario. No obstante, dejó en claro que no impulsa una derogación de la norma: “No creo que haya que sacarla, sí modificarla”.

También planteó que el debate debería ampliarse hacia el consumo de alimentos elaborados y ultraprocesados, un segmento donde —según indicó— persisten vacíos informativos sobre niveles de sal, azúcar y sodio.

Alós recordó además su intervención en la regulación de alimentos veganos, al señalar que antes de las modificaciones al Código Alimentario Argentino cualquier producto podía presentarse como “vegano” sin requisitos específicos ni controles claros.

En medio del debate sobre una eventual reforma, el economista comparó el sistema argentino con el chileno y afirmó que el modelo trasandino resulta “menos reglamentarista”. Aun así, reconoció que el etiquetado frontal mejoró el acceso del consumidor a la información, aunque sin provocar cambios profundos en los hábitos de consumo.

El nuevo proyecto oficial abrirá ahora una discusión con impacto sanitario, industrial y político: hasta dónde informar al consumidor sin convertir la regulación en un costo adicional para la producción alimentaria.