Tras casi 30 años, cerró el primer patio de comidas y juegos de San Juan: crisis, deudas y embargo de cuentas precipitaron el final
El tradicional patio de comidas del supermercado Vea bajó definitivamente la persiana en febrero de 2026 y puso fin a casi tres décadas de historia en San Juan.
Inaugurado a fines de los ’90 por el grupo Cencosud, fue el primer supermercado de la provincia en incorporar un patio gastronómico y un espacio de juegos bajo techo, una propuesta innovadora para la época que transformó el consumo en experiencia familiar.
Ubicado en la esquina de Jujuy y 25 de Mayo, el predio de más de 1.000 metros cuadrados se convirtió en un punto neurálgico de encuentros, cumpleaños, salidas de fin de semana y también en el primer empleo de muchos jóvenes sanjuaninos.
La realidad actual es otra. El cierre dejó a 20 familias sin sustento laboral, luego de que la empresa concesionaria Donocca SAS no pudiera sostener la actividad. La firma había tomado la explotación del sector gastronómico durante la pandemia, en un contexto ya complejo.
Según fuentes del sector, la combinación de factores fue determinante: recesión, caída del consumo, conflicto gremial y una demanda judicial que derivó en el pago de más de 150 millones de pesos.
El emprendimiento había incorporado jóvenes a través del Programa de Inserción Laboral (PIL), pero la baja del plan nacional generó una situación de irregularidad que fue denunciada por Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA). El conflicto escaló a la Justicia y terminó por asfixiar financieramente a la pyme.
Las cuentas fueron embargadas durante meses, el alquiler se atrasó y también los pagos a proveedores y empleados. Aunque la deuda con la cadena propietaria fue cancelada, la multinacional decidió no renovar la concesión. El cierre es definitivo.
En paralelo, trascendió que el grupo propietario evalúa reconvertir el espacio. La versión más firme indica que podría instalarse una franquicia de gimnasio vinculada a acuerdos comerciales preexistentes, aunque también se mencionó la posibilidad de ampliar la superficie del supermercado.
Más allá del destino comercial del lugar, el impacto es simbólico. Durante años, el Patio del Vea fue sinónimo de plan familiar, de meriendas después de las compras y de espectáculos para adultos mayores los fines de semana.
Hoy, detrás de paredes provisorias y locales desmantelados, queda la memoria de un espacio que marcó a varias generaciones.
El cierre no sólo responde a números en rojo. También refleja cómo la crisis económica, los cambios en los hábitos de consumo y la concentración empresarial reconfiguran los espacios tradicionales de sociabilidad urbana.
Con la persiana baja, San Juan pierde mucho más que un patio de comidas: pierde un ícono cotidiano de su vida social reciente.







