Estudiantes se preparan para el “Último Primer Día” con operativos policiales y advertencias del Ministerio de Educación
Se acerca un nuevo Último Primer Día (UPD) y en San Juan el ritual estudiantil vuelve a instalar el debate entre celebración y prevención. Cientos de alumnos que inician el último año del secundario organizan desde hace semanas fiestas y encuentros nocturnos con una consigna clara: pasar la noche sin dormir y llegar juntos al primer día de clases.
La tradición, que se consolidó en la última década, convoca cada año a grupos de más de 300 y hasta 500 estudiantes, dependiendo de la escuela. Remeras personalizadas, cotillón, música y caravanas forman parte de una postal que combina euforia juvenil con preocupación adulta.
Desde la Policía de San Juan confirmaron que se desplegarán operativos preventivos, controles de tránsito y patrullajes en zonas donde suelen concentrarse los festejos, tanto en espacios públicos como en salones privados. El objetivo es evitar excesos, incidentes viales y situaciones vinculadas al consumo de alcohol.
Las autoridades recuerdan que la venta y el suministro de bebidas alcohólicas a menores está prohibida, y advierten que los padres pueden ser responsables ante eventuales situaciones de riesgo.
En paralelo, el Ministerio de Educación de San Juan reiteró que el UPD no es una actividad escolar formal y que las instituciones educativas no organizan ni avalan los encuentros nocturnos. Desde la cartera educativa remarcan que la responsabilidad primaria recae en las familias, especialmente en el control previo y posterior a la celebración.
En años anteriores, algunas escuelas optaron por recibir a los alumnos con actividades recreativas o desayunos simbólicos para encauzar la jornada. Sin embargo, se ha insistido en que los estudiantes deben asistir en condiciones adecuadas, ya que el inicio del ciclo lectivo implica actividad pedagógica normal.
Entre los jóvenes, el clima es de expectativa. Para muchos, el UPD representa un rito de paso que marca el comienzo del último año antes de la universidad o el trabajo. “Es una vez en la vida”, repiten quienes ya preparan la noche con semanas de anticipación.
El fenómeno, que combina celebración colectiva y exposición pública en redes sociales, también ha generado llamados a la concientización sobre el consumo responsable y el cuidado entre pares.
Así, mientras los estudiantes cuentan las horas para su festejo, el Estado afina controles y mensajes preventivos. El UPD vuelve a poner en escena una tensión conocida: cómo equilibrar tradición, libertad juvenil y seguridad en una jornada que ya forma parte del calendario no oficial de los secundarios sanjuaninos.





