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UNSJ: TERCERA SEMANA DE PARO Y TENSIÓN

UNSJ: TERCERA SEMANA DE PARO Y TENSIÓN

El conflicto universitario en San Juan escaló del reclamo salarial a una crisis institucional que ya afecta el inicio de clases, tensiona a las familias y mantiene en alerta a toda la comunidad académica.

La Universidad Nacional de San Juan atraviesa una nueva fase del conflicto gremial: este lunes comenzó un paro de 72 horas, la tercera semana de medidas de fuerza en lo que va del ciclo lectivo, con impacto directo en facultades y colegios preuniversitarios. El reclamo, encabezado por ADICUS y acompañado por SiDUNSJ, se sostiene en la pérdida salarial, la falta de paritarias y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

El núcleo del reclamo es económico. Desde ADICUS aseguran que el 75% de los docentes de la UNSJ tiene dedicaciones simples o semiexclusivas, con ingresos de entre $250.000 y $850.000, y denuncian una pérdida de alrededor del 50% del poder adquisitivo. En paralelo, las autoridades universitarias advierten que el deterioro ya impacta en la estructura académica: el rector Tadeo Berenguer afirmó que un docente provincial “gana mucho más que un docente universitario” por la misma carga horaria, y vinculó esa brecha con una migración de profesores fuera del sistema.

El paro no solo demoró el comienzo normal del calendario 2026: también alcanzó a los institutos preuniversitarios y recalentó el frente con las familias. Un grupo de padres, madres y tutores presentó reclamos ante el Rectorado para exigir que se garantice al menos el 75% del servicio educativo y evitar que se repita la pérdida de días de clases del año pasado. En esa discusión, la secretaria académica Rosa Ferrer reconoció la preocupación de las familias, pero sostuvo que la UNSJ está “devastada en su presupuesto” y que docentes y nodocentes reclaman salarios justos.

La Federación Universitaria de San Juan también fijó posición, aunque desde otro ángulo: su presidente, Gonzalo Leyes, advirtió que el paro postergó el inicio de clases y dejó a miles de estudiantes en una situación administrativa incierta, incluso para acceder al boleto gratuito. El dato expone que el conflicto ya no solo golpea el dictado de contenidos, sino también las condiciones materiales de permanencia en la universidad.

En cuanto al impacto académico inmediato, el escenario fue cambiando por etapas. A fines de febrero, ADICUS había señalado que el paro del 2 de marzo no afectaría las mesas inmediatas; sin embargo, también advirtió que si una evaluación coincidía con un paro total, esa mesa podía perderse o reprogramarse según el criterio de cada cátedra. Con la profundización del plan de lucha y el arranque trabado del ciclo, la incertidumbre sobre cursado, evaluaciones y recuperación de contenidos quedó instalada en toda la UNSJ.

Las autoridades universitarias intentan bajar la tensión sin desconocer el trasfondo del reclamo. Ferrer aseguró que existen estrategias para sostener los contenidos mínimos, mientras Berenguer afirmó que la Universidad trabaja con unidades académicas y colegios para diseñar planes de recuperación. Pero el margen es estrecho: según la propia UNSJ, Nación otorgó para este año apenas un 2% de aumento presupuestario, frente a una inflación acumulada de 31,5% en 2025, y sobre un pedido institucional de $233.000 millones llegarían $120.000 millones.

El conflicto, además, tiene continuidad definida. ADICUS había resuelto un esquema de cinco semanas de lucha, con paros intercalados con jornadas de visibilización y clases públicas. Según Berenguer, el cronograma contempla nuevas medidas durante el primer semestre, incluida otra etapa de protesta entre fines de abril y mayo y una Marcha Federal Universitaria prevista para el 23 de abril.

La disputa en la UNSJ ya superó el formato de una pulseada gremial clásica. Hoy combina aulas vacías, exámenes bajo amenaza, familias movilizadas, estudiantes en alerta y una universidad que denuncia desfinanciamiento. Lo que viene dependerá de una variable central: si Nación abre una instancia real de negociación. Si eso no ocurre, San Juan se encamina a un conflicto universitario más largo, con impacto académico y político creciente.