Los mensajes aparecieron en los baños de la Escuela Carlos María de Alvear, en Villa San Damián. Uno de ellos alude a una niña de 10 años, un embarazo y señala a un familiar. El Ministerio confirmó que el caso está bajo investigación y que interviene la Justicia.
Una serie de mensajes encontrados en los baños de la Escuela Carlos María de Alvear, en Villa San Damián, Rawson, activó la intervención del Ministerio de Educación y de la Justicia ante la posibilidad de que detrás de las inscripciones exista una situación de abuso sexual contra una menor.
El caso comenzó a tomar estado público luego de que circularan imágenes de los escritos realizados en los sanitarios del establecimiento. El de mayor gravedad contiene un pedido de ayuda, afirma que quien lo escribió tiene 10 años y está embarazada, y señala a un tío como presunto responsable.
La gravedad del contenido obligó a activar los mecanismos institucionales para determinar, antes que nada, quién realizó las inscripciones y si detrás de ellas existe efectivamente una niña en situación de vulnerabilidad.
Desde el Ministerio de Educación confirmaron que el caso se encuentra bajo investigación y que ya existe intervención de los organismos correspondientes y de la Justicia.
La postura oficial es mantener estricta reserva sobre la identidad de la posible víctima y sobre las actuaciones, debido a que el episodio involucra a menores de edad y se encuentra en plena etapa de investigación.
Entre las medidas previstas aparece la realización de una Cámara Gesell, procedimiento utilizado para recibir el testimonio de niños, niñas y adolescentes en condiciones especialmente diseñadas para evitar su revictimización.
Hasta el momento, sin embargo, no se confirmó públicamente quién escribió los mensajes ni que la situación relatada en ellos haya ocurrido. Tampoco existe información oficial que permita establecer si todas las inscripciones encontradas fueron realizadas por una misma persona.
Ese punto resulta central para dimensionar el caso. Por ahora, lo que existe es un mensaje de extrema gravedad que activó los protocolos de protección, pero su contenido deberá ser corroborado mediante la investigación.
Además de la inscripción que menciona un supuesto embarazo y responsabiliza a un familiar, en los sanitarios habrían aparecido otros escritos con pedidos de auxilio, circunstancia que también forma parte de las averiguaciones.
La intervención de Educación apunta ahora a resguardar a los estudiantes mientras los organismos especializados buscan establecer el origen de los mensajes. La difusión pública de las imágenes también obliga a extremar los cuidados para evitar cualquier dato que pueda conducir a la identificación de una eventual víctima.
La Cámara Gesell y las actuaciones judiciales serán determinantes para establecer si detrás de las pintadas existe un caso concreto de abuso sexual y, en ese supuesto, identificar a la víctima y avanzar sobre la responsabilidad de la persona señalada.
Hasta que esas medidas produzcan resultados, el caso debe mantenerse bajo la condición de presunto y con la reserva que exige cualquier investigación que pueda involucrar a una niña.




