El caso sanjuanino es investigado por la Unidad Fiscal de Investigación de Estafas y Delitos Informáticos y replica un patrón que ya fue detectado por fiscalías especializadas en ciberdelitos de otras provincias. Según las investigaciones, las víctimas son captadas a través de redes sociales, grupos de Telegram y anuncios que prometen ganancias rápidas mediante supuestas inversiones bursátiles o compra de acciones.
En la denuncia presentada en San Juan, un topógrafo de 45 años aseguró haber realizado tres transferencias entre el 30 de abril y el 11 de mayo convencido de que estaba operando en una plataforma financiera legítima. El dinero fue enviado desde su cuenta bancaria hacia cuentas vinculadas a Agro Fuel S.A. La primera operación fue de $600.000. Luego realizó una transferencia de $6.986.024 y finalmente otra de $4.000.000. En total, entregó más de $11.500.000 antes de advertir que no podía recuperar el dinero ni volver a comunicarse con los supuestos asesores.
El nombre Agro Fuel S.A. comenzó a aparecer con frecuencia en expedientes judiciales a fines de 2025, cuando distintas fiscalías detectaron transferencias dirigidas a cuentas de esa firma dentro de maniobras de inversión fraudulentas.
Las investigaciones sostienen que los estafadores simulaban plataformas de trading con gráficos y balances falsos para convencer a las víctimas de que estaban obteniendo ganancias reales. Cuando decidían ingresar dinero, recibían instrucciones para transferir fondos a cuentas asociadas a Agro Fuel S.A. Los investigadores sospechan que la firma operaba como una estructura pantalla o “mula financiera”, utilizada para recibir dinero y dispersarlo rápidamente hacia múltiples billeteras virtuales.
Según las causas judiciales, el dinero transferido por las víctimas era fragmentado automáticamente y enviado a cuentas digitales abiertas mediante terceros o identidades robadas, una metodología conocida como “pitufeo”. Esa dispersión impedía que los bancos pudieran congelar los fondos a tiempo y dificultaba el rastreo judicial del dinero.
Posteriormente, gran parte de esos fondos eran convertidos en criptomonedas estables, como USDT, mediante plataformas peer-to-peer, para luego ser enviados fuera del sistema financiero tradicional.
Las pesquisas también analizan posibles conexiones entre Agro Fuel S.A. y estructuras criminales investigadas en operativos de gran escala, como la denominada “Operación Crypto-Agro”, vinculada a lavado de dinero y sociedades fantasma utilizadas para maniobras digitales.
En el caso sanjuanino, la Justicia trabaja ahora en el análisis de movimientos bancarios, transferencias y registros digitales para identificar a los responsables de la maniobra y determinar si existieron conexiones directas con organizaciones investigadas en otras provincias.
La causa continúa en etapa de investigación y no se descartan nuevas medidas judiciales vinculadas al rastreo de cuentas y plataformas utilizadas en el fraude.





