A los 62 años, la nadadora y docente sanjuanina desafía los espejos de agua más fríos del país sin traje de protección. Tras unir los cuatro diques locales en un par de fin de semanas, se prepara para el exigente circuito de Jujuy. Una charla íntima sobre el poder de la mente, la herencia familiar y la salud como bandera.
El deporte sanjuanino se nutre de historias donde la resistencia física es solo el reflejo de una fortaleza mental inquebrantable. Beatriz Lund, a sus 62 años y con una vitalidad que derriba cualquier prejuicio biológico, encarna esa estirpe. La nadadora local se encuentra en la etapa culmen de su preparación para afrontar un nuevo hito en su calendario: el exigente certamen de Aguas Abiertas en Aguas Frías (AAAF) en la provincia de Jujuy, una cita donde la temperatura del agua pondrá a prueba la aclimatación extrema que ha forjado durante meses.
La travesía al norte llega como el corolario a un invierno de intensidad pura. Sin ir más lejos, hace apenas dos semanas, Beatriz conmovió al ambiente náutico local al completar con éxito «La ruta de los Diques»: una proeza que unió a nado Ullum, Punta Negra, Cuesta del Viento y San Agustín en un par de fines de semana. Lejos de guardarse el secreto de su resistencia, la nadadora lideró recientemente jornadas de promoción junto a referentes como Laura Ortega, Francisco Rodríguez y Lucy Merino, buscando encender la chispa de una disciplina que en San Juan cuenta con muy pocas cultoras, pero que proyecta un crecimiento imparable.

El motor de la superación: reescribir la propia historia
Detrás de su capacidad para sumergirse en aguas que rozan el congelamiento sin trajes de neopreno ni elementos de protección, habita una historia de resiliencia y profunda vocación. Profesora de Educación Física con un pasado ligado a las aulas provinciales, al Club Banco San Juan y al Palomar, Beatriz encontró en la natación su lenguaje definitivo. Sin embargo, el verdadero punto de quiebre ocurrió en 2022. Tras sufrir un grave accidente, el Dique Punta Negra pasó de ser un lugar de recreación a transformarse en su santuario de rehabilitación y desafío absoluto.
Allí, domesticando el frío del invierno, descubrió que el límite corporal es una línea difusa cuando la motivación es grande. En esa sinergia entre el turismo deportivo y el autodescubrimiento radica la fórmula que hoy la posiciona como una mentora natural para las nuevas generaciones de deportistas locales.

🎙️ Mano a mano con la abanderada de las aguas gélidas
—¿Qué condimentos especiales presenta este nuevo desafío que se viene en Jujuy y cómo estructurás una preparación tan exigente?
—Es una competencia netamente de Aguas Abiertas en Aguas Frías. En mi caso, la preparación es una constante que sostengo durante todo el año entre el gimnasio, la pileta y, por supuesto, la práctica directa en el Dique Punta Negra. Esa regularidad me permite estar siempre en óptimas condiciones para cualquier evento que aparezca en el horizonte. Cuando se acerca la fecha, solo retocamos el último tramo del entrenamiento técnico, adaptando las cargas de acuerdo a las distancias específicas que me tocará nadar en competencia. Elegí Jujuy porque es uno de los lugares que todavía no conozco; para mí, esto también es una forma de hacer deporte turístico.
—Nadar en esas condiciones requiere algo más qué buen estado físico. Desde tu experiencia, ¿dónde radica la clave para superar un entorno tan hostil?
—La clave absoluta se divide en tres pilares: preparación, aclimatación y concentración. Es un trabajo muy mental. Yo comulgo con esas tres premisas en cada entrenamiento, por lo que voy con muchísima confianza en que voy a lograr el objetivo en el Norte.
—Tu vínculo con el agua viene de larga data, pero ¿cómo se dio ese paso hacia las aguas abiertas y la decisión de dejar de usar el traje de neopreno?
—Empecé de adolescente yendo a nadar los veranos al Club Banco San Juan. Después, la carrera de Educación Física me llevó a tomar clases en El Palomar y, durante mi etapa en la docencia, nadaba en la «U» y competía en regionales y nacionales de pileta. En 2013 di el salto al Triatlón y al Ironman, donde descubrí el mundo de las aguas abiertas. Pero el quiebre fue en 2022, después de mi accidente. Ahí empecé a ir todos los fines de semana a Punta Negra, tanto en verano como en invierno. Al principio usaba traje, medias y guantes de neopreno, pero desde el año pasado decidí nadar «a piel», sin ningún tipo de protección. Es el deporte que me terminó de enamorar.
—A los 62 años y con semejante ritmo, ¿de dónde brota la motivación diaria y qué rol juega tu entorno en esta locura?
—La motivación nace de tomar cada carrera como un desafío personal. Busco constantemente escenarios nuevos que me incentiven a viajar; quiero acumular la experiencia más variada posible en este tipo de actividades gélidas. Mi familia y mis amigos son pilares fundamentales en mi día a día. Mientras me vean bien y feliz, ellos se ponen contentos y me apoyan incondicionalmente en cada locura.

—Todo atleta tiene un espejo donde mirarse. ¿Quiénes fueron tus referentes y qué metas te quedan por cumplir en este 2026?
—De niña me inspiraba una tía mía. Yo la miraba deslizarse en el agua durante horas en el club mientras mis primos jugaban, y me decía a mí misma: «Yo quiero ser como ella». No solo fue mi referente, sino que siempre busqué ir un pasito más adelante, y así llegué a las aguas gélidas. Este 2026 viene siendo un año sumamente fructífero entre el Campeonato Argentino de pileta, la travesía en el Río Iguazú y lo que hicimos hace dos semanas uniendo los diques locales. Mi gran objetivo es dar a conocer esta modalidad y demostrar que nuestros embalses se pueden disfrutar en cualquier época del año. ¿Sueños? Muchos. Me desvela la Triple Corona, nadar en Ushuaia y pensar en desafíos internacionales como la Santa Fe-Coronda o la Nápoles-Capri.
—Para cerrar, ¿cuál es tu mensaje para aquellos que se ponen la barrera de la edad o el tiempo para no hacer actividad física?
—Les diría que la edad no tiene límites ni fronteras para hacer lo que a uno le gusta y lo hace feliz. Nadie mejor que uno mismo para cuidar de su propio cuerpo. Moverse y hacer deporte te llena de salud física, mental, emocional y social. Hay que empezar a reemplazar las pastillas por actividad física.
📌 El perfil de la nadadora
Nombre completo: Beatriz Lund.
Edad: 62 años.
Profesión: Profesora de Educación Física.
Especialidad: Aguas Abiertas en Aguas Frías (Modalidad «a piel», sin neoprene).
Hito reciente: Completó «La ruta de los diques del otoño al invierno» (Ullum, Punta Negra, Cuesta del Viento y San Agustín) el 20 y 21 de junio de 2026.
Próximo desafío: Competencia de AAAF en Jujuy (Julio 2026).






