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ENCUESTA: EL 62% DE LOS CONDUCTORES USA EL CELULAR AL MANEJAR

Un informe del IOPPS expone que la distracción al conducir es una práctica extendida en San Juan, en un contexto de bajo cumplimiento normativo.
El dato más crítico del último relevamiento del Instituto de Opinión Pública y Proyectos Sociales (IOPPS) es contundente: el 62% de los conductores sanjuaninos admite usar el celular mientras maneja, una de las conductas más riesgosas en materia de seguridad vial. El estudio, realizado en abril de 2026 sobre 480 casos, presenta un escenario donde las prácticas peligrosas superan ampliamente el cumplimiento de normas.
El uso del teléfono no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de comportamiento. A esa cifra se suma que el 56% reconoce estacionar en doble fila y que el 60% solo respeta los límites de velocidad “a veces”, lo que configura una matriz de conducción basada en la transgresión cotidiana.
Incluso en aspectos básicos de seguridad, los datos muestran inconsistencias: si bien el 60% afirma usar siempre el cinturón en trayectos cortos, un 40% lo hace de manera irregular, lo que relativiza la percepción de responsabilidad al volante.
El informe también revela una brecha entre lo que los conductores creen saber y lo que efectivamente aplican. Aunque el 92% sostiene conocer la prioridad de paso, en situaciones concretas aparecen errores relevantes, mientras que solo el 47% dice conocer con precisión los límites de velocidad.
La debilidad en el conocimiento normativo se extiende a la señalización: apenas el 30% afirma conocer la mayoría de las señales viales, con altos niveles de error en identificaciones clave, como “contramano” o “no estacionar ni detenerse”.
En este contexto, los propios encuestados ubican al exceso de velocidad (46%) y a la conducción indebida, como el consumo de alcohol (30%), como principales causas de accidentes, por encima de factores estructurales como el estado de las calles.
El relevamiento del IOPPS, que dirige Antonio De Tomasso, con 95,5% de confiabilidad, aporta evidencia para una discusión de fondo: la siniestralidad vial en San Juan aparece más asociada a conductas individuales que a déficits de infraestructura.
Con estos indicadores, el desafío para la política pública se redefine: el foco ya no solo pasa por mejorar calles o señalización, sino por intervenir sobre hábitos arraigados. Sin controles más estrictos y campañas efectivas, la normalización de prácticas como el uso del celular al volante seguirá siendo un factor determinante en la tasa de accidentes.

