La Catedral de San Juan recuperó un antiguo Lignum Crucis traído de Roma en 1908 y perdido tras el terremoto de 1944. Será exhibido públicamente desde el viernes.
La Catedral de San Juan recuperó un relicario de gran valor religioso que contiene dos astillas atribuidas a la cruz donde murió Jesús, una pieza histórica que se creía perdida desde el terremoto de 1944. La reliquia será restituida oficialmente al templo y exhibida al público este viernes durante una misa especial.
El hallazgo se produjo de manera inesperada a fines de 2025, cuando el objeto apareció oculto detrás de un antiguo mueble giratorio en la sacristía de la capilla del Colegio Santa Rosa de Lima, donde había permanecido durante décadas sin ser descubierto.
A partir de ese momento, la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo inició una investigación histórica y documental para determinar el origen y la autenticidad del relicario. Las consultas a especialistas y la revisión de inventarios eclesiásticos confirmaron que se trata de un Lignum Crucis que pertenecía a la Iglesia Catedral.
Según explicó el sacerdote Andrés Riveros, la pieza había llegado a San Juan en 1908, gestionada por el entonces obispo monseñor Sansierra, y contaba con un certificado de autenticidad emitido en Roma que avala que las partículas provienen de la madera del Santo Crucifijo de Cristo.
El relicario consiste en dos pequeñas astillas colocadas en forma de cruz dentro de una cápsula de cristal, protegida por un estuche de orfebrería en plata. El documento eclesiástico —conocido como “Auténtica”— certifica su origen y autoriza su exhibición para la veneración pública de los fieles.
La restitución oficial se realizará el viernes 6 de marzo a las 9, durante una misa presidida por monseñor Jorge Lozano en la Catedral. Luego, la reliquia será venerada durante el tiempo litúrgico de Cuaresma y tendrá un rol central en las celebraciones religiosas.
Entre ellas se destaca el Vía Crucis del Viernes Santo, cuando el relicario recorrerá las calles de la ciudad antes de ser entronizado de forma permanente detrás del presbiterio del templo catedralicio.
Para la Iglesia local, el hallazgo tiene un fuerte valor simbólico. Más de 80 años después del terremoto que destruyó gran parte de la ciudad, una pieza religiosa considerada histórica vuelve a ocupar un lugar central en la devoción de los fieles sanjuaninos.





