El Gobierno de Javier Milei se prepara para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, el instrumento que rige las funciones de la autoridad monetaria y que no sufre cambios desde la reforma impulsada por el kirchnerismo en 2012. El propio Presidente adelantó la iniciativa durante una reunión con legisladores oficialistas, en la que se repasaron las prioridades de la agenda parlamentaria.
El antecedente de 2012
La última reforma de la Carta Orgánica fue impulsada por Mercedes Marcó del Pont, entonces titular del BCRA. El cambio central se dio en el artículo 3, que hasta ese momento fijaba como «función primaria y fundamental» de la entidad «preservar el valor de la moneda». Ese mandato fue reemplazado por uno múltiple, orientado también a promover la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
La intención era que el Banco Central no se limitara a controlar la inflación, sino que también contribuyera al crecimiento económico y al empleo, pese a que otros organismos del Estado ya tenían esas funciones asignadas.
El cambio menos visible pero más determinante
Más allá del artículo 3, la reforma de 2012 modificó el artículo 20, referido a los adelantos transitorios: la herramienta que permite al Banco Central financiar al Tesoro mediante emisión monetaria. Antes de la reforma, esos adelantos tenían un plazo de 12 meses y un tope del 12% de la base monetaria, más un 10% adicional de la recaudación nacional del último año.
El cambio kirchnerista elevó esos límites, sumó otro 10% de recaudación con «carácter excepcional» y eliminó la asignación específica que reservaba fondos para el pago a organismos multilaterales, dejando al Poder Ejecutivo con más libertad para destinar esos recursos. Esa ampliación derivó, con los años, en un fuerte crecimiento de los pasivos remunerados del Central, con las consecuencias inflacionarias que eso trajo aparejadas.
Qué busca Milei
Aunque todavía no se conocen los detalles precisos de la contrarreforma, se espera que el Gobierno apunte a reducir la capacidad de emisión monetaria para financiar al Tesoro, especialmente en contextos de escaso acceso al financiamiento externo.
En una presentación reciente ante la Fundación Faro, Milei fue categórico al cuestionar la gestión de Marcó del Pont y planteó su intención de volver a la Carta Orgánica previa a 2012, remarcando que el mandato original del Banco Central era, precisamente, defender el valor de la moneda.






