En su primera encíclica, el Papa advirtió sobre el “riesgo de deshumanización”, cuestionó la concentración de poder global, pidió regular la inteligencia artificial y rechazó la legitimación moral de los conflictos armados.
ROMA.– El papa León XIV presentó este lunes “Magnifica Humanitas”, su primera encíclica y principal documento doctrinal desde su elección en 2025, con un mensaje de fuerte contenido político, ético y social: alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial, denunció la “cultura violenta del poder”, criticó las desigualdades globales y pidió superar la teoría de la “guerra justa”.
El texto, subtitulado “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial”, plantea que la IA “no es neutra” y debe ser regulada frente al “riesgo de deshumanización” en un mundo donde, según el Pontífice, las víctimas “se reducen a datos”.
En un contexto internacional marcado por conflictos armados, carrera armamentista y crisis del multilateralismo, León XIV sostuvo que “la fuerza del derecho internacional es sustituida por el ‘derecho del más fuerte’”. Sin mencionar líderes ni gobiernos, el documento contiene definiciones que pueden incomodar tanto en Washington como en Buenos Aires.
“La guerra no solo se libra, sino que también se prepara culturalmente”, advierte la encíclica, al denunciar el uso de desinformación, miedo y lógicas de amigo-enemigo para naturalizar la violencia. “La humanidad está cayendo en la cultura violenta del poder”, señala, y lamenta que la paz sea vista como “un intervalo precario entre conflictos”.
En una de sus definiciones más contundentes, el Papa afirmó que hoy resulta imprescindible “superar la teoría de la guerra justa”, utilizada —según sostiene— con excesiva frecuencia para justificar conflictos, aunque preservando el derecho a la legítima defensa “en el sentido más estricto”.
La encíclica también retoma ejes centrales de la doctrina social de la Iglesia. León XIV reivindica la función social de la propiedad privada, subordinada al “destino universal de los bienes”, y afirma que, en tiempos de automatización y robótica, “ya no es posible confiar únicamente en la mano invisible del mercado”.
Otro de los pasajes de mayor impacto institucional es el reconocimiento crítico del pasado eclesiástico: el Pontífice pidió disculpas por el papel de la Santa Sede en la legitimación de la esclavitud, en una revisión histórica de alto voltaje simbólico.
Con 110 páginas, 245 párrafos, cinco capítulos y una conclusión, “Magnifica Humanitas” aparece como el documento programático del primer Papa estadounidense. El texto cita reiteradamente a Francisco, profundiza su crítica al “paradigma tecnocrático y digital” y refuerza un mensaje que León XIV instaló desde su primera aparición pública: la paz como prioridad urgente de su pontificado.
La encíclica fija, además, un horizonte claro para el Vaticano: una Iglesia dispuesta a intervenir en el debate global sobre tecnología, poder y orden internacional, en un escenario donde la IA, las guerras y la concentración económica redefinen las reglas del siglo XXI.







