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LA NEBLINA ENVOLVIÓ A LA CIUDAD Y BAJÓ LA VISIBILIDAD

El fenómeno cubrió la Ciudad y el Gran San Juan con una postal poco habitual. Hubo complicaciones para circular y vuelve el debate sobre las condiciones meteorológicas invernales en la provincia.

Una densa capa de neblina cubrió este miércoles la Ciudad de San Juan y distintos puntos del Gran San Juan, reduciendo notablemente la visibilidad y alterando el arranque de la jornada para automovilistas, motociclistas y peatones.

El fenómeno, poco frecuente en una provincia caracterizada por su clima seco, volvió a dejar imágenes inusuales en calles, avenidas y accesos, especialmente durante las primeras horas de la mañana, cuando el movimiento urbano comenzaba a intensificarse.

No se trata de un episodio aislado. En antecedentes recientes, medios sanjuaninos reportaron jornadas con visibilidad reducida a apenas 100 metros, condiciones de “cielo invisible con niebla” y elevados niveles de humedad, un escenario atípico para la provincia.

La combinación de bajas temperaturas, humedad alta, ausencia de viento y enfriamiento nocturno suele generar este tipo de fenómenos durante el otoño y el invierno. En eventos similares registrados en San Juan, el Servicio Meteorológico Nacional informó valores de humedad cercanos al 92% y 98%, muy por encima de los parámetros habituales locales.

La escasa visibilidad obligó a extremar precauciones en la circulación urbana y en rutas cercanas al área metropolitana. En experiencias previas, conductores advirtieron dificultades para visualizar más allá de 200 a 300 metros en algunos sectores del Gran San Juan.

Aunque la neblina y la niebla suelen utilizarse como sinónimos en el lenguaje cotidiano, desde el punto de vista meteorológico la diferencia está dada por el nivel de visibilidad: cuando el alcance visual cae por debajo de 1 kilómetro, el fenómeno ya es considerado niebla.

En San Juan, donde predominan las condiciones áridas y la baja humedad atmosférica, estas jornadas adquieren relevancia no sólo por el impacto en el tránsito sino también por su rareza climática. Las postales cubiertas de bruma se repiten esporádicamente, generalmente asociadas a ingresos de aire frío o cambios de masa de aire.

Con el avance de la mañana, se espera que el fenómeno tienda a disiparse por efecto del aumento de temperatura y la radiación solar. Sin embargo, el episodio vuelve a poner el foco sobre la necesidad de conducción preventiva en jornadas invernales, especialmente en una provincia donde la baja visibilidad no forma parte del paisaje cotidiano.