La Justicia investiga cómo un menor de 4 años terminó con cocaína en sangre. El fiscal confirmó cargos contra el padre y anticipó que pedirán prisión preventiva.
La investigación por el caso del niño de 4 años intoxicado con cocaína sumó este miércoles un nuevo avance judicial: el fiscal de la UFI CAVIG, Alberto Martínez, confirmó la imputación contra el padre del menor y adelantó que solicitarán su prisión preventiva.
El caso se conoció luego de que el pequeño ingresara con una severa descompensación al Hospital Cantoni y posteriormente fuera derivado al Hospital Rawson, donde estudios médicos detectaron presencia de cocaína en sangre.
Según explicó el fiscal, uno de los principales interrogantes de la causa sigue sin respuesta: determinar de qué manera el niño accedió a la droga.
“Estamos en pleno proceso de investigación para determinar qué pasó”, sostuvo Martínez, quien además reconoció dificultades para avanzar en el esclarecimiento del hecho debido a la falta de colaboración del entorno cercano.
El padre fue imputado por el delito de lesiones leves agravadas por el vínculo, ya que el menor se encontraba bajo su cuidado al momento del episodio. La acusación también se sustenta en lesiones físicas detectadas en el niño.
“El personal médico constató golpes”, explicó el fiscal, en referencia a una lesión en la cabeza que, según la versión inicial, habría ocurrido en una plaza.
La situación judicial del acusado podría agravarse en las próximas horas. Desde Fiscalía anticiparon que pedirán la prisión preventiva teniendo en cuenta antecedentes previos y la conducta posterior al hecho.
“Hubo una situación de fuga al momento de dejar al niño en el hospital”, afirmó Martínez, al describir uno de los elementos valorados por la investigación.
Además, la madre del menor declaró que el imputado tendría antecedentes y episodios de violencia, aunque —según precisó— no vinculados al consumo de drogas.
El caso generó fuerte conmoción social por la gravedad de los hechos y volvió a poner en discusión los mecanismos de protección de menores en contextos de vulnerabilidad y violencia familiar.
Mientras el niño continúa bajo asistencia médica y seguimiento profesional, la causa avanza sobre dos ejes centrales: establecer responsabilidades penales y reconstruir cómo una sustancia altamente peligrosa terminó en el organismo de un menor de edad.






