La suspensión temporal del transporte de mineral hacia Casposo impacta en contratistas y proveedores sanjuaninos. La empresa asegura que los contratos siguen vigentes, pero revisa aspectos técnicos vinculados a la ley del mineral.
La decisión de suspender temporalmente el transporte de mineral desde el proyecto Hualilán, en Ullum, hacia la planta de procesamiento de Casposo, en Calingasta, abrió un escenario de incertidumbre para empresas contratistas, proveedores y trabajadores vinculados a una de las iniciativas mineras más relevantes que comenzó a operar este año en San Juan.
La medida se conoció luego de que las firmas sanjuaninas encargadas de la logística fueran notificadas sobre la interrupción de las tareas. Se trata de las empresas MTZ, Terra Logística y Mi Viejo, adjudicatarias de un contrato que contemplaba el traslado de aproximadamente 720.000 toneladas de roca mineralizada durante un período de tres años.
El esquema había comenzado a funcionar en febrero y representaba uno de los principales motores de actividad para la cadena de proveedores locales asociada al proyecto. La operación incluía una inversión estimada en $27.429 millones, equivalentes a unos US$18,7 millones, destinados a garantizar el movimiento del mineral desde Hualilán hasta la planta de Casposo.
Aunque inicialmente trascendieron versiones que atribuían la suspensión a un problema relacionado con la ley del mineral, durante las últimas horas surgieron precisiones desde la compañía que apuntan a una revisión integral de los criterios técnicos y productivos impulsada por nuevas autoridades incorporadas recientemente a la conducción del proyecto.
Según explicaron desde Challenger Gold a medios provinciales, los nuevos integrantes del directorio, encabezado por Peter Marrone y Yohann Bouchard, solicitaron reevaluar los cálculos vinculados a la concentración de metal presente en la roca extraída.
La denominada ley del mineral constituye uno de los parámetros más importantes de cualquier explotación minera, ya que determina la cantidad de metal valioso contenido en cada tonelada de material extraído. De ese dato dependen la rentabilidad del proyecto, los métodos de extracción, los costos operativos y la viabilidad económica del procesamiento.
Fuentes del sector indicaron que los replanteos técnicos podrían haber modificado las estimaciones iniciales utilizadas para diseñar la operación. En consecuencia, la empresa decidió pausar temporalmente el traslado del material mientras redefine cuál será el esquema de producción más eficiente y rentable para la nueva etapa del proyecto.
Desde la compañía buscaron llevar tranquilidad a los proveedores al aclarar que los contratos con las empresas sanjuaninas «no están cancelados, sino en revisión». La intención, señalaron, es retomar la actividad una vez finalizados los estudios técnicos que permitan ajustar la estrategia productiva.
La situación adquiere especial relevancia porque ocurre apenas semanas después de que Hualilán alcanzara un hito histórico. El pasado 1 de junio, el proyecto produjo su primer doré, marcando oficialmente el inicio de una nueva etapa minera para San Juan y consolidando la puesta en marcha de una mina de oro que había generado expectativas en el sector.
Además, la operatoria con Casposo había sido presentada como un modelo de aprovechamiento de infraestructura existente, permitiendo procesar el mineral extraído en Ullum mediante instalaciones ya operativas en Calingasta, reduciendo tiempos de desarrollo y costos de inversión.
La suspensión también se produce en un contexto donde la minería atraviesa una etapa de fuerte expansión en la provincia, impulsada por proyectos de cobre, oro y plata que demandan cada vez más participación de empresas locales. Por ese motivo, cualquier modificación en los planes de producción genera atención tanto en el sector privado como en ámbitos gubernamentales.
Por ahora, la principal incógnita gira en torno a los plazos. Ni Challenger Gold ni los responsables operativos del proyecto informaron cuándo finalizará la revisión técnica ni cuándo volverán a ponerse en marcha los traslados hacia Casposo.
Mientras tanto, proveedores, transportistas y trabajadores permanecen a la espera de definiciones sobre una operación que había sido concebida como una de las principales fuentes de actividad minera para los próximos años y que hoy enfrenta una pausa inesperada en medio de un proceso de redefinición técnica y productiva.







