La autopsia practicada sobre el cuerpo de Agostina Vera, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, confirmó este lunes los peores indicios que manejaba la investigación: la menor murió por ahorcamiento y habría sido abusada sexualmente, según los datos preliminares confirmados por fuentes judiciales. El único imputado es Claudio Barrelier, quien ya había cometido un hecho similar un año antes y había quedado libre bajo fianza.
La data de muerte, según ratifica el resultado preliminar de la autopsia, se sitúa entre la noche del sábado 23 de mayo y las primeras horas del domingo. Agostina había llegado a la vivienda de barrio Cofico cerca de las 23 de ese sábado y, según estimó el fiscal Raúl Garzón, el crimen se habría producido entre la 1 y las 2 de la madrugada del día siguiente.
Todavía restan los análisis toxicológicos para determinar si la niña fue drogada. Sobre el abuso, fuentes de la causa señalaron que se trata por el momento de una hipótesis basada en indicios, ya que no fue posible realizar un hisopado en la zona, lo que impide una confirmación pericial concluyente.
El cuadro forense es de una gravedad extrema. Los investigadores creen que el acusado habría diseccionado el cuerpo de la adolescente con uno o más cuchillos de cocina, lo que provocó graves daños en los restos encontrados. Según la reconstrucción judicial, Barrelier retiró el cadáver de la vivienda el lunes a media mañana y lo trasladó hasta un descampado en el barrio Ampliación Ferreyra, donde permaneció alrededor de 45 minutos antes de abandonar el lugar.
La escena del crimen también habla de un intento deliberado de encubrimiento. La vivienda fue limpiada dos veces tras el crimen. El primer allanamiento fue el miércoles, horas después de la detención de Barrelier, y el segundo el viernes, donde las pruebas con luminol detectaron sangre a la vez que se retiraron trapos y productos de limpieza. Una de las mujeres que estaba en la casa mantenía una relación sentimental con Barrelier, por lo que crecen las sospechas de que podría haberlo encubierto.
Lo que agrava aún más el caso es que existía un antecedente directo. Un año antes, una joven de entonces 20 años logró escapar de esa misma casa medio desnuda cuando Barrelier sacó un arma y la obligó a desvestirse. Le ató los pies, las manos y le tapó la boca con cinta. Pudo escapar porque los pies no habían quedado bien sujetados. Barrelier fue detenido por privación ilegítima de la libertad, estuvo 20 días preso, pagó una fianza de cinco millones de pesos y quedó en libertad. La joven que sobrevivió dijo: «Podría haber sido yo. No tuvo la misma suerte que tuve yo en salir.»
Los abuelos maternos de Agostina cuestionaron públicamente las demoras en recibir la denuncia. Llegaron a la comisaría a las 4 de la mañana y recién fueron atendidos varias horas después. «Queremos que tomen en serio las denuncias, a nosotros nos boludearon todo el fin de semana», dijo el abuelo Miguel. La madre de la niña, Melina Heredia, permanece internada y recién este lunes sus padres le informaron del hallazgo del cuerpo, sin darle más detalles.
El caso también derivó en consecuencias políticas e institucionales. Legisladores provinciales de la UCR, Frente Cívico, PRO, Encuentro Vecinal, La Libertad Avanza, Mejor Futuro y Valores Republicanos firmaron un pedido de jury de enjuiciamiento para los fiscales Garzón y Rodríguez y exigieron la renuncia del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. También salió a la luz que Barrelier había ingresado a trabajar en la Municipalidad de Córdoba por recomendación de un concejal peronista, quien se defendió aclarando que el hombre «carecía de antecedentes penales» al momento de su incorporación.
El femicidio de Agostina Vera vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que el sistema judicial argentino no termina de responder: qué pasa con los agresores que reinciden después de quedar libres.







