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EUROPA, AL BORDE DE UNA CRISIS AÉREA POR FALTA DE COMBUSTIBLE

Europa enfrenta una advertencia sin precedentes: el continente podría quedarse sin combustible para aviones en apenas seis semanas si persisten las tensiones derivadas de la guerra en Irán. El alerta, lanzado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), expone la fragilidad del sistema energético global y anticipa un impacto directo sobre vuelos, turismo y economía.

El origen del problema está en el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde circula cerca del 20% del petróleo global. La interrupción del tránsito de buques, en medio del conflicto en Medio Oriente, ha generado una fuerte reducción en el suministro de hidrocarburos hacia Europa.

Actualmente, Europa consume alrededor de 1,6 millones de barriles diarios de queroseno para aviación, y cerca de un 20% proviene del Golfo Pérsico, una región directamente afectada por la crisis. Esta dependencia explica por qué los inventarios comenzaron a caer rápidamente, acercándose a niveles críticos que no se registraban desde la pandemia. “Reino Unido es el mayor consumidor de la región”, apunta la AIE en el informe. Consume 317.000 barriles de petróleo por día, casi el doble que Francia o España. El problema es su limitada capacidad de refino, lo que le hace depender tanto de las importaciones de crudo como de queroseno. El país, que recibió el pasado día 7 su último cargamento de este combustible desde Oriente Próximo, importa el 65% del queroseno que consume, frente a alrededor del 50% en Francia, Alemania o Italia, donde ya hay racionamiento en algunos aeropuertos.

Francia se topa con otro problema. Aunque produce más que el Reino Unido en relación con su demanda, lo que le da cierto margen, los aeropuertos franceses apuran más las reservas de queroseno. Según la AIE, estas rondan los 15 días, el nivel más bajo entre los países analizados. Por poner en contexto, Reino Unido cuenta con unos 25 días, Alemania con alrededor de 20 e Italia con cerca de 40 días. La situación en Francia es tal que Air France-KLM ya ha encarecido en 100 euros los billetes de ida y vuelta de larga distancia emitidos desde el 26 de marzo, según dijo un portavoz del grupo a la prensa francesa.

Incluso gigantes del sector han advertido que la situación podría empeorar en las próximas semanas, especialmente con la llegada de la temporada alta de verano en Europa.

En paralelo, los mercados reaccionaron con volatilidad. Empresas como EasyJet sufrieron fuertes caídas en bolsa tras revisar a la baja sus previsiones, afectadas por el aumento de costos energéticos y la incertidumbre operativa.

El impacto no se limita al transporte aéreo. La crisis amenaza con trasladarse a toda la economía europea, impulsando subas en combustibles, electricidad y costos logísticos. Expertos advierten que podría derivar en un nuevo ciclo inflacionario global e incluso en riesgos de recesión si el conflicto se prolonga.

Sin embargo, la situación no es homogénea dentro del continente. Países como España muestran mayor resiliencia gracias a su capacidad de refinación, mientras que otros, como Reino Unido y Francia, aparecen más expuestos por su dependencia de importaciones y menores reservas.

Ante este escenario, la Unión Europea analiza medidas de emergencia, desde compras conjuntas de combustible hasta flexibilización de regulaciones para garantizar el abastecimiento. No obstante, los especialistas coinciden en que la solución de fondo depende de la reapertura del estrecho de Ormuz y de una eventual desescalada del conflicto.