Los legajos por delitos económicos pasaron de 1.342 en 2025 a 1.451 en 2026. Aunque bajaron levemente las estafas informáticas, crecieron las estafas tradicionales y se diversificaron los métodos digitales, según advirtió el fiscal Eduardo Gallastegui.
Los delitos informáticos y las estafas siguen concentrando la mayor parte de las investigaciones económicas en San Juan. Según los datos oficiales al 19 de mayo, los legajos pasaron de 1.342 en 2025 a 1.451 en 2026, lo que representa un incremento de 109 causas.
El rubro dominante continúa siendo la estafa informática, con 967 casos en 2026, contra 1.006 registrados en 2025. Aunque hubo una baja de 39 legajos, su peso sigue siendo determinante: representa el 66,6% del total de causas relevadas este año. En 2025 explicaba el 75%.
En paralelo, las estafas tradicionales crecieron de 269 a 313 casos, mientras que otros delitos también mostraron subas: la retención indebida pasó de 40 a 48 legajos y el uso de cheques sin fondo subió de 5 a 13.
El fiscal coordinador de Delitos Informáticos y Estafas, Eduardo Gallastegui, advirtió que el fenómeno ya no se limita a una modalidad repetida. “Vemos una ampliación en las distintas modalidades. Esto surge como consecuencia del avance de la tecnología y de la inteligencia artificial”, explicó.
Según detalló, los delincuentes buscan principalmente dos objetivos: obtener claves bancarias para vaciar cuentas o pedir préstamos, y conseguir códigos de acceso a WhatsApp o redes sociales para suplantar identidades y pedir dinero a contactos de la víctima.
Gallastegui señaló que una de las maniobras más frecuentes consiste en hacerse pasar por empresas de servicios, organismos públicos, petroleras, supermercados o entidades oficiales, con supuestas promociones, premios o beneficios. El objetivo es generar un “enganche” para que la persona entregue datos sensibles.
La advertencia cobra especial relevancia en contexto mundialista. Desde el Ministerio Público Fiscal alertaron por estafas vinculadas a premios, viajes, entradas, experiencias deportivas o encuentros con jugadores, utilizadas para pedir transferencias, datos personales o claves bancarias.
“Ninguna empresa ni órgano del Estado va a pedir jamás por teléfono, correo electrónico o WhatsApp una clave de home banking o de correo electrónico”, remarcó el fiscal.
Entre las recomendaciones, Gallastegui insistió en no compartir claves, no guardar usuarios ni contraseñas en el celular, mantener las aplicaciones actualizadas, activar doble factor de autenticación, usar biometría cuando sea posible y evitar contraseñas simples o repetidas.
También pidió extremar el cuidado con los códigos QR en lugares públicos, especialmente cuando prometen promociones, premios u ofertas laborales. Según explicó, pueden derivar en descargas maliciosas o accesos indebidos a información personal.
El fiscal resumió el criterio central de prevención: las claves bancarias deben tratarse como una llave directa al patrimonio. En un escenario de delitos cada vez más sofisticados, la diferencia entre evitar una estafa y perder dinero puede estar en frenar, verificar y no actuar bajo presión.








