Esa posibilidad se dará si no se actualizan tarifas frente al fuerte aumento del gasoil.
El sistema de transporte público de San Juan entró en zona de riesgo. Desde la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP) advirtieron que, si no hay una actualización de costos, las empresas podrían reducir frecuencias de colectivos en el corto plazo.
El presidente del sector, Ricardo Salvá, fue contundente: el aumento del combustible volvió “inviable” sostener el nivel actual del servicio. Según detalló, las empresas necesitan $3.300 millones mensuales solo para combustible, un costo que presiona sobre la estructura financiera del sistema.
En ese contexto, el sector ya presentó al Gobierno provincial un nuevo estudio de costos y espera una definición. “Necesitamos una respuesta para sostener el sistema en condiciones normales”, planteó Salvá, dejando en claro que la continuidad del servicio depende de decisiones oficiales.
La situación se agrava por la caída en la demanda. El índice pasajero/kilómetro (IPK) registra una baja interanual del 20% en abril, lo que refleja menos usuarios en el transporte público. Factores económicos y cambios en los hábitos de movilidad profundizan esta tendencia.
El escenario replica tensiones ya visibles en otras jurisdicciones, como Buenos Aires, donde el aumento del gasoil derivó en recortes del servicio. En San Juan, el sistema depende en gran medida de subsidios y tarifas reguladas, lo que limita la capacidad de absorción de costos por parte de las empresas.
Con costos en alza y menos pasajeros, el transporte público enfrenta un equilibrio cada vez más frágil. Sin una actualización tarifaria o mayor asistencia estatal, el ajuste podría trasladarse directamente al usuario a través de menor frecuencia y peor servicio, en un contexto de creciente presión económica.





