La empresa Krah rechazó versiones sobre fallas en las tuberías y aseguró que cumplen estándares internacionales para agua potable.
La empresa Krah América Latina salió a responder públicamente a versiones que ponían en duda la calidad de las tuberías del Acueducto Gran Tulum, una de las obras hídricas más importantes de San Juan, y aseguró que sus productos cumplen con estándares internacionales de seguridad y calidad sanitaria.
A través de un comunicado oficial, la firma desmintió que las tuberías sean inadecuadas para transporte de agua potable y calificó como “técnicamente erróneas” las afirmaciones que las vinculaban exclusivamente a uso cloacal.
Según detallaron, las cañerías fueron fabricadas bajo la norma alemana DIN PAS 1065, un estándar aplicado en sistemas de alta exigencia estructural, y utilizan Polietileno de Alta Densidad (PEAD), un material ampliamente utilizado a nivel global en redes de agua potable.
La empresa remarcó que este material es químicamente inerte, lo que garantiza que no hay transferencia de sustancias al agua, y destacó su vida útil superior a 50 años, además de su resistencia a la corrosión y a condiciones sísmicas.
En el comunicado, también se rechazaron de manera categórica las acusaciones de toxicidad y se aseguró que toda la producción cuenta con certificaciones de calidad y trazabilidad de materiales, disponibles para organismos de control.
Otro punto relevante fue la aclaración sobre informes técnicos difundidos en medios. La empresa indicó que la consultora mencionada en esas versiones negó haber emitido conclusiones sobre la aptitud de los materiales, lo que refuerza el planteo de que se trataría de interpretaciones incorrectas o información no verificada.
El Acueducto Gran Tulum es considerado una obra estratégica para garantizar el abastecimiento de agua en la provincia, en un contexto de crisis hídrica estructural, lo que eleva la sensibilidad pública ante cualquier cuestionamiento técnico.
En ese marco, la empresa subrayó su compromiso con el proyecto y destacó que su planta está radicada en San Juan, con participación de mano de obra local, lo que vincula directamente la obra con el desarrollo productivo provincial.
La controversia expone un punto crítico: la necesidad de certeza técnica y confianza pública en obras de infraestructura clave.
El desarrollo del proyecto y la validación de los estándares utilizados serán determinantes no solo para su ejecución, sino también para sostener la credibilidad en una obra central para el futuro hídrico de San Juan.





