El sacerdote reconstruyó las gestiones realizadas desde el terremoto de 2021 y pidió “responsabilidad y diálogo”. Aunque evitó una defensa explícita del derrumbe en su nueva carta, sus antecedentes públicos muestran que respalda la demolición por razones de seguridad y una futura reconstrucción.
La polémica por el futuro del histórico templo Nuestra Señora de las Mercedes, en Villa Mercedes, Jáchal, sumó un nuevo capítulo. El sacerdote Gustavo Vaca difundió una extensa carta donde reconstruyó las actuaciones realizadas desde el terremoto del 18 de enero de 2021 y buscó dejar constancia del proceso técnico, institucional y administrativo que rodea la crisis del edificio religioso.
El documento apareció en medio de las controversias generadas por una eventual demolición del templo, construido en 1886, y tras recientes declaraciones públicas que pusieron nuevamente el tema en agenda.
En su escrito, Vaca no formula una defensa directa del derrumbe ni plantea una posición explícita a favor o en contra de la demolición. Sin embargo, la reconstrucción cronológica de actuaciones y sus declaraciones previas permiten delinear una postura: el sacerdote sostiene que cualquier decisión debe apoyarse en informes técnicos, criterios de seguridad y acuerdos institucionales.
La carta repasa gestiones iniciadas desde 2019, cuando se impulsó la declaración del sitio como Solar Histórico Provincial, luego convertida en la Ley 2011-F, y pone el acento en el agravamiento del cuadro tras el sismo de 2021, que derivó en la intervención del INPRES y en la recomendación de inhabilitar el templo por problemas estructurales.
También enumera pedidos de evaluación a la Facultad de Arquitectura de la UNSJ, reuniones con organismos provinciales y municipales, solicitudes de protección perimetral y gestiones ante los ministerios de Infraestructura y Turismo, Cultura y Deportes.
Uno de los hitos destacados por Vaca es el convenio firmado en abril de 2026 entre el Arzobispado de San Juan de Cuyo y el Ministerio de Infraestructura, rubricado por el ministro Fernando Perea y el arzobispo Jorge Lozano, luego ratificado por decreto del gobernador Marcelo Orrego.
Pero más allá de la prudencia del nuevo documento, los antecedentes públicos del sacerdote muestran una posición más definida sobre el destino del edificio.
En declaraciones recientes a medios sanjuaninos, Vaca sostuvo que el templo presenta “riesgo de colapso” y defendió avanzar con la demolición y posterior reconstrucción del edificio, apoyándose en evaluaciones de distintos organismos técnicos. “Hay que objetivar la información con lo que los organismos nos han dicho: el edificio tiene riesgo de colapso”, afirmó.
Incluso confirmó públicamente el proceso de desalojo del inmueble y la preparación administrativa para su demolición, argumentando que “poner en riesgo la vida de cualquier ciudadano nadie quiere asumir ese costo”.
El debate, sin embargo, dista de estar cerrado. Sectores vinculados a la defensa del patrimonio vienen cuestionando la decisión y advierten sobre el precedente que podría generar una demolición en un edificio con profundo valor histórico, religioso y cultural para Jáchal.
La carta de Vaca parece buscar precisamente eso: reafirmar que las actuaciones existieron, que hubo un proceso sostenido desde hace años y que la discusión no puede reducirse a una confrontación simplificada entre conservar o derribar. Pero, a la luz de sus antecedentes recientes, la posición del sacerdote aparece relativamente clara: no plantea preservar el edificio tal como está, sino avanzar en una solución basada en los diagnósticos técnicos, aun cuando ello implique la demolición y posterior reconstrucción del templo.








