La llegada de Marcelo Álvarez marca un reordenamiento de poder en el sector y refuerza la influencia empresarial en la agenda minera sanjuanina.
El desembarco de Marcelo Álvarez, CEO de Veladero y referente regional de Barrick, en la conducción de la Cámara Minera de San Juan expone un reordenamiento de poder dentro del sector, con mayor protagonismo de actores operativos vinculados a las principales compañías.
El movimiento se produjo tras la salida de Analía García, quien ocupaba un rol clave en Relaciones Gubernamentales. Su reemplazo por Álvarez no solo responde a una lógica institucional —donde los cargos representan a las empresas—, sino que implica un cambio de perfil en la toma de decisiones.
Con este recambio, Barrick —a través de su principal operación en la provincia— refuerza su peso específico en el esquema minero local. Álvarez combina la conducción de Veladero con funciones regionales en la compañía, lo que le otorga una mayor capacidad de incidencia en inversiones, estrategias y vínculo con el Estado.
El cambio se inscribe en un contexto más amplio de movimientos dentro del sector, con ajustes en áreas clave como relacionamiento comunitario, comunicación y gestión institucional, lo que evidencia una etapa de reconfiguración en la dirigencia minera.
Este nuevo equilibrio de poder llega en un momento clave: San Juan avanza en proyectos de oro y cobre, con expectativas de expansión y necesidad de articulación público-privada. En ese escenario, el liderazgo empresarial gana centralidad en la definición de la agenda.
El desafío hacia adelante será cómo este reordenamiento impacta en la relación con el Gobierno, las comunidades y los proveedores locales. Con Barrick consolidando influencia, la minería sanjuanina entra en una fase donde las decisiones estratégicas estarán cada vez más concentradas en actores de alto peso corporativo.





