El ataque ocurrió en Chimbas y dejó a un hombre de 41 años debatiéndose entre la vida y la muerte. La víctima, identificada como Roberto Pérez, se desempeña como prestamista y propietario de vehículos de alquiler. El hecho se produjo el pasado martes, minutos antes de las 8 de la mañana, en la vereda de su domicilio sobre calle Esmeralda.
Aparentemente, el agresor llegó a pie y demostró conocer a su objetivo, ya que lo llamó a los gritos por su nombre. Apenas Pérez salió a atender, el desconocido le propinó un primer ladrillazo en la cabeza. Aprovechando el aturdimiento de la víctima, le asestó un segundo golpe antes de emprender una veloz huida hacia una zona de plazas cercana, perdiéndose de vista a pesar del intento de un vecino por interceptarlo.
Producto de la ferocidad del impacto, Pérez sufrió un hundimiento de cráneo y traumatismo encefalocraneano grave. Tras ser asistido inicialmente por su esposa y allegados, fue trasladado de urgencia al Hospital Guillermo Rawson, donde permanece en coma inducido dentro de la unidad de terapia intensiva luego de ser intervenido quirúrgicamente.
La principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a un ajuste de cuentas vinculado a la actividad financiera de la víctima o a su trabajo con remises y plataformas de transporte. La planificación del ataque —marcada por el conocimiento del domicilio y el nombre del damnificado— refuerza la teoría de una premeditación.
En el plano judicial, la Comisaría 17º y la UFI Genérica, a cargo del fiscal Alejandro Mattar, llevan adelante las actuaciones. No obstante, dada la gravedad de las lesiones y la aparente intención de terminar con la vida de Pérez, el expediente podría derivarse a la UFI de Delitos Especiales bajo la carátula de tentativa de homicidio.






