Trump anunció una tregua de 10 días tras gestiones diplomáticas, en un conflicto que deja miles de muertos y tensión regional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano, tras mantener conversaciones con el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun, en medio de una escalada bélica que volvió a tensar Medio Oriente.
Según informó el mandatario, la tregua comenzará a regir este jueves a las 18 horas (local), luego de lo que calificó como “excelentes conversaciones” con ambos líderes, con el objetivo de avanzar hacia una paz más duradera.
El anuncio se produce tras una jornada de ataques cruzados en el sur del Líbano, donde Israel bombardeó infraestructura clave, en el marco de un conflicto que se intensificó en las últimas semanas y que ya dejó al menos 2124 muertos y más de un millón de desplazados.
Trump también anticipó una reunión en la Casa Blanca entre Netanyahu y Aoun, lo que marcaría el primer encuentro directo de alto nivel entre ambos países en más de 30 años, un dato que refuerza el intento de relanzar el diálogo diplomático.
El trasfondo del conflicto es estructural: Israel y Líbano permanecen técnicamente en guerra desde 1948, y las tensiones recientes están atravesadas por la presencia de Hezbollah, grupo respaldado por Irán, cuya participación complica cualquier acuerdo.
De hecho, la organización ya manifestó reparos a la tregua, al advertir que cualquier alto el fuego debe ser “integral” y sin concesiones territoriales, lo que introduce incertidumbre sobre la sostenibilidad del acuerdo.
El anuncio también tiene implicancias geopolíticas más amplias. La Casa Blanca evalúa avanzar en nuevas rondas de negociación, incluso con actores regionales como Irán, en un intento por contener la expansión del conflicto.
La efectividad de esta tregua será clave para determinar si se trata de una pausa táctica o del inicio de un proceso de estabilización. En un escenario marcado por décadas de enfrentamientos, cualquier avance dependerá de la capacidad de las partes para sostener compromisos en un equilibrio regional frágil y altamente volátil.





