ADIÓS A JESSE JACKSON, VOZ DE LA IGUALDAD
Murió a los 84 años el histórico pastor y activista que marcó medio siglo de lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
El reverendo Jesse Jackson, una de las figuras más influyentes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, murió este martes a los 84 años, según confirmó su familia. Pastor bautista, dirigente social y dos veces candidato presidencial, dedicó más de 50 años de su vida a la lucha contra la discriminación racial y la desigualdad.
Al anunciar su fallecimiento, sus familiares destacaron que “su fe inquebrantable en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas”. En un comunicado, subrayaron que Jackson fue “un líder no solo para su familia, sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados de todo el mundo”.
Nacido el 8 de octubre de 1941 en Carolina del Sur, en un país atravesado por la segregación racial, Jackson fue compañero de lucha de Martin Luther King durante los años sesenta. Con una oratoria potente y un fuerte compromiso cristiano, se convirtió en una de las caras visibles del movimiento que buscó derribar las barreras políticas y sociales que limitaban a la comunidad afroestadounidense.
Estuvo presente en algunos de los momentos más emblemáticos de la historia reciente de Estados Unidos. Acompañó a King en Memphis en 1968, cuando fue asesinado el líder de los derechos civiles; lloró entre la multitud durante la victoria presidencial de Barack Obama en 2008; y se mostró junto a la familia de George Floyd en 2021, tras el fallo histórico que condenó al policía responsable de su muerte.
En los años sesenta comenzó su militancia dentro de la Conferencia Cristiana de Liderazgo del Sur (SCLC), organización fundada por Luther King y basada en el principio de la no violencia. Más tarde creó PUSH (People United to Save Humanity) en 1971 y la Coalición Nacional Arcoíris en los años ochenta, estructuras que luego unificó para ampliar su alcance social y político.
Su proyección nacional llegó con sus campañas presidenciales. En 1984, fue el primer afroestadounidense en alcanzar una posición competitiva en las primarias demócratas, donde finalizó tercero. Cuatro años después volvió a intentarlo y llamó a los estadounidenses a unirse desde una “base común”, con fuertes críticas a las políticas económicas del entonces presidente Ronald Reagan y a las desigualdades en el sistema de salud.
Aunque fue un pionero en muchos aspectos, su trayectoria no estuvo exenta de polémicas. Durante la campaña de 1984 protagonizó una controversia por el uso de un término considerado antisemita, por el que luego pidió disculpas públicas. Años más tarde, algunos de sus vínculos internacionales también generaron cuestionamientos.
En el plano personal, Jackson tuvo una infancia marcada por la pobreza. Hijo de una madre adolescente y criado sin privilegios, solía decir: “No nací con una cuchara de plata en la boca; lo que estaba previsto para mis manos era una pala”. Fue un estudiante destacado y obtuvo una beca universitaria como jugador de fútbol americano.
Además de su rol político, actuó como mediador diplomático, impulsó el fin del apartheid en Sudáfrica, fue emisario especial para África durante el gobierno de Bill Clinton y participó en negociaciones para la liberación de rehenes estadounidenses en distintos conflictos internacionales.
En 2017, Jesse Jackson anunció públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, lo que lo llevó a reducir su actividad pública. Aun así, hasta sus últimos años mantuvo presencia simbólica en los grandes debates sociales, reafirmando que “la lucha por la igualdad es un combate largo”.
Con su muerte, Estados Unidos despide a una figura clave de su historia contemporánea: un líder que transformó el dolor en militancia y dejó una huella profunda en la búsqueda de justicia e igualdad.





