OSSE dio de baja el contrato con Hormigones de Cuyo por incumplimientos y fallas detectadas antes de poner en funcionamiento el sistema. El proyecto debía abastecer de agua potable a unos 30.000 habitantes y llegar hasta el Parque Industrial y el Autódromo.
Una obra que hace casi seis años había sido anunciada con más del 90% de avance deberá atravesar ahora una nueva etapa para poder entrar en funcionamiento. OSSE rescindió el contrato con Hormigones de Cuyo SA para la construcción del Acueducto Alto Albardón por incumplimientos atribuidos a la empresa y avanzará con la ejecución de las garantías.
La decisión abre un interrogante sobre los plazos para terminar una infraestructura considerada estratégica para el departamento: fue proyectada para mejorar el abastecimiento de agua potable de unos 30.000 habitantes, además de extender el servicio hacia Campo Afuera, el barrio Néstor Kirchner, el Parque Industrial, el Autódromo y otros emprendimientos ubicados en la zona alta de Albardón.
El antecedente más llamativo se remonta a noviembre de 2020. En ese momento, OSSE informó oficialmente que el Acueducto Alto Albardón tenía más del 90% de avance y que se encontraba cerca de su finalización.
Sin embargo, la obra no entró entonces en funcionamiento. Incluso en el Plan Estratégico de Albardón elaborado posteriormente volvió a aparecer con 90% de avance, con una previsión de terminación durante 2022.
El proyecto había sido concebido dentro del Plan Director de Agua Potable para modificar sustancialmente el esquema de abastecimiento del departamento. El objetivo era extraer agua subterránea desde Las Tapias y transportarla desde la zona baja, próxima al río San Juan, hacia los sectores más elevados de Albardón.
La infraestructura contempla dos perforaciones de unos 150 metros de profundidad, realizadas sobre una subcuenca hidrogeológica en Las Tapias. Desde allí, el agua debía incorporarse al acueducto principal y recorrer aproximadamente siete kilómetros hasta alcanzar el sector del Parque Industrial.
El sistema fue diseñado además con cisternas y estaciones de rebombeo. Una de las reservas debía abastecer por gravedad a Campo Afuera y el barrio Néstor Kirchner, mientras que otro tramo estaba destinado a llevar agua al Parque Industrial, el Autódromo y un emprendimiento hotelero.
La importancia del proyecto también estaba vinculada con la reorganización del servicio. Una vez terminado el acueducto, OSSE tenía previsto asumir la administración y distribución del agua que se encontraba bajo responsabilidad de las uniones vecinales La Cañada y Campo Afuera.
El problema apareció con mayor claridad cuando se intentó avanzar hacia la puesta en funcionamiento.
Según los antecedentes administrativos difundidos sobre la rescisión, durante las pruebas realizadas hacia fines de 2025, las áreas técnicas de Inspección y Mantenimiento de OSSE detectaron deficiencias que afectaban la seguridad operativa y la confiabilidad del sistema.
En septiembre de ese año se había otorgado la Recepción Provisoria de la obra con observaciones, lo que implicaba que todavía existían trabajos y correcciones pendientes antes de poder considerar definitivamente terminado el proyecto.
La empresa debía solucionar esas observaciones, pero, de acuerdo con los fundamentos de la decisión de OSSE, los inconvenientes persistieron. El organismo envió intimaciones y concedió un último plazo de 45 días para completar las tareas requeridas.
Cumplido ese período, nuevas inspecciones determinaron que una parte sustancial de los trabajos considerados críticos continuaba pendiente. Esa situación terminó provocando la decisión de cortar la relación contractual.
OSSE resolvió entonces rescindir el contrato por incumplimientos atribuibles a Hormigones de Cuyo SA. La medida incluye la ejecución de las pólizas de seguro de caución correspondientes al cumplimiento contractual y la notificación al Registro de Licitadores de la Provincia para que analice eventuales sanciones.
También quedó abierta la posibilidad de iniciar acciones para reclamar daños y perjuicios derivados de los incumplimientos establecidos administrativamente.
La rescisión no significa que el Acueducto Alto Albardón quede abandonado. El problema ahora será determinar cuánto falta realmente para hacerlo operativo y cuánto costará completar las tareas.
OSSE deberá realizar un relevamiento e inventario de la infraestructura existente para establecer el estado efectivo de perforaciones, cañerías, cisternas, sistemas de bombeo y demás componentes. Con ese diagnóstico tendrá que determinar las intervenciones necesarias y avanzar posteriormente con una nueva contratación para terminar la obra.
El recorrido del proyecto deja además una diferencia significativa entre el avance físico anunciado y su funcionamiento efectivo. Que una obra estuviera informada con más del 90% de ejecución en 2020 no significó que estuviera en condiciones de prestar el servicio para el cual había sido construida.
La documentación oficial posterior confirma esa demora. En el Plan Director de Saneamiento de abril de 2022, el Acueducto Alto Albardón todavía figuraba entre las obras de agua en ejecución de la provincia.
Incluso durante 2026 OSSE continuó realizando actuaciones relacionadas con la infraestructura. Una especificación técnica oficial publicada este año contempló la adquisición de cañería para una perforación vinculada con el Acueducto Alto Albardón, otra señal de que el sistema seguía requiriendo intervenciones para alcanzar su funcionamiento definitivo.
La rescisión del contrato cambia ahora el escenario. Después de años de demoras, el desafío para OSSE será establecer qué parte de la infraestructura puede utilizarse, cuáles son las correcciones necesarias y qué inversión adicional demandará terminarla.
Hasta que ese proceso concluya y se concrete una nueva contratación, seguirá pendiente el objetivo planteado originalmente: que el Acueducto Alto Albardón pueda abastecer de manera efectiva a miles de vecinos y a una de las principales zonas productivas y de expansión del departamento.




