El sismo de magnitud 7,4 golpeó el oeste de Colombia, provocó derrumbes, daños en hospitales y cortes de servicios. Las autoridades contabilizaron decenas de réplicas y mantienen operativos de rescate mientras el Gobierno declaró la emergencia nacional.
El número de víctimas por el devastador terremoto que sacudió Colombia continúa en aumento. El balance más reciente indica al menos 224 muertos, mientras cientos de personas resultaron heridas y los equipos de emergencia siguen buscando sobrevivientes entre edificios colapsados en Cali, Pereira y otras ciudades del oeste del país.
El terremoto, de magnitud 7,4, se produjo el lunes 10 de agosto a las 7.34 hora local y tuvo su epicentro en las cercanías de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. La sacudida se sintió en buena parte de Colombia y también en países vecinos.
Cali y Pereira se encuentran entre las zonas más castigadas. Reuters informó que Cali registra al menos 95 víctimas fatales y Pereira 72, mientras continúan las tareas de remoción de escombros. En distintos puntos hubo derrumbes de viviendas, edificios de varios pisos y daños en infraestructura sanitaria y religiosa.
Los primeros relevamientos habían contabilizado alrededor de 1.600 edificios dañados o destruidos, con decenas de estructuras completamente colapsadas. Hospitales y centros de salud también sufrieron daños, lo que obligó a trasladar pacientes y reorganizar la atención de emergencia.
La infraestructura de transporte quedó igualmente comprometida. Se registraron afectaciones sobre al menos 18 rutas y siete aeropuertos, aunque el aeropuerto de Cali logró restablecer sus operaciones. También se reportaron problemas en redes de agua, energía y telecomunicaciones en las zonas más castigadas.
En Pereira, una de las ciudades con mayor nivel de destrucción, amplios sectores permanecieron sin electricidad durante la noche mientras rescatistas y voluntarios trabajaban entre los escombros. Las comunicaciones telefónicas también registraron interrupciones durante las primeras horas posteriores al terremoto.
La emergencia no terminó con el movimiento principal. El Servicio Geológico Colombiano contabilizó 47 réplicas hasta la tarde del lunes, algunas de ellas de magnitud 4,8, y advirtió que la actividad sísmica secundaria puede continuar.
El Gobierno colombiano declaró la situación de desastre y emergencia nacional para acelerar la disponibilidad de fondos, recursos humanos y equipamiento. El presidente Abelardo de la Espriella dispuso el despliegue de militares, policías y organismos de socorro, mientras se instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta.
Además, fueron enviados 1.000 efectivos de seguridad a Cali y se establecieron restricciones nocturnas y toques de queda en algunos sectores ante el riesgo de saqueos y para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia.
La magnitud definitiva de la tragedia todavía permanece abierta. Hay personas desaparecidas y sectores de Chocó de difícil acceso donde los daños aún no pudieron ser evaluados completamente. AP señaló que los primeros reportes llegaron a contabilizar más de 3.000 personas sin localizar, aunque las cifras siguen siendo depuradas por las autoridades.
El terremoto es uno de los más graves registrados en Colombia en las últimas décadas y golpeó especialmente una región que ya presenta dificultades de conectividad y acceso. Mientras la prioridad sigue siendo encontrar sobrevivientes durante las próximas horas, el Gobierno deberá comenzar simultáneamente la evaluación de viviendas, hospitales, rutas y servicios básicos para dimensionar el costo de la reconstrucción.




