El fuerte sismo tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó, y provocó derrumbes y personas atrapadas en distintas ciudades. El Gobierno colombiano declaró la situación de desastre nacional mientras continúan las réplicas y los operativos de rescate.
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes una amplia región de Colombia, provocó graves daños estructurales y dejó un saldo preliminar de al menos 111 personas fallecidas o heridas de gravedad, mientras los equipos de emergencia trabajan para rescatar a personas atrapadas entre los escombros.
El movimiento se registró alrededor de las 7.34 de la mañana, hora local, y tuvo su epicentro a unos 20 kilómetros de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) había informado inicialmente una magnitud de 6,7, pero posteriormente elevó el registro a 7,4.
La emergencia afectó especialmente a sectores de Pereira, Manizales, Cali, Buenaventura y Chocó, aunque el movimiento también fue percibido con fuerza en Bogotá y en otras regiones del centro y suroeste colombiano.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno declaró la situación de desastre nacional, una medida que permitirá movilizar recursos extraordinarios hacia las zonas más afectadas.
Los reportes todavía son preliminares y el número de víctimas podría modificarse a medida que avancen los operativos.
En Pereira, el alcalde Mauricio Salazar confirmó inicialmente 18 fallecidos y describió una situación crítica, con personas atrapadas y problemas en las comunicaciones.
“Todo ha sido caótico y las comunicaciones han colapsado”, afirmó.
El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, informó posteriormente 40 fallecidos en los tres municipios del área metropolitana, mientras que en Valle del Cauca fueron reportadas 27 muertes, entre ellas las de tres niños.
En Manizales se informaron al menos tres fallecidos y daños importantes en edificios, mientras que Buenaventura registró una víctima fatal.
Cali también aparece entre las ciudades más afectadas. Su alcalde, Alejandro Eder, informó del derrumbe de al menos 20 edificios y solicitó el envío de rescatistas desde Bogotá y Medellín para reforzar los operativos.
En Chocó, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba reportó daños graves en Quibdó y advirtió especialmente sobre la posibilidad de nuevas réplicas.
La actividad sísmica continuó después del terremoto principal. A las 8.18, el SGC registró un movimiento de magnitud 4,6 en Nóvita y otro de 4,8 en San José del Palmar.
En total, la actividad fue percibida en nueve departamentos. Las autoridades mantienen activa la vigilancia sísmica mientras continúan relevando daños y verificando las condiciones estructurales de edificios y viviendas.
En Bogotá, las alarmas obligaron a evacuar numerosos edificios y conjuntos residenciales. Muchas personas permanecieron en espacios abiertos mientras se realizaban inspecciones preventivas.
El presidente Abelardo de la Espriella anunció que asumió personalmente la coordinación de la emergencia y dispuso la instalación de un Puesto de Mando Unificado.
“Estoy al frente de la situación. Me duele profundamente lo que están viviendo las familias y las regiones afectadas”, expresó el mandatario, quien anunció además su traslado a Pereira.
Equipos especializados de búsqueda y rescate fueron movilizados hacia los sectores con mayores daños, donde la prioridad continúa siendo localizar a las personas que permanecen atrapadas.
El terremoto también fue percibido fuera de Colombia. Hubo reportes desde Quito, distintas zonas de Panamá y sectores de Venezuela. En territorio panameño incluso se realizaron evacuaciones preventivas en algunos hospitales.
México y Estados Unidos ofrecieron asistencia. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, manifestó que su país brindará “todo el apoyo que requiera” Colombia, mientras el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que Washington sigue la situación y está preparado para colaborar.
Con réplicas todavía en curso y operaciones de rescate desplegadas en varias ciudades, el balance de víctimas y daños permanece abierto. Las próximas horas serán determinantes para dimensionar el impacto definitivo de uno de los terremotos más fuertes registrados en Colombia en los últimos años.
Fuente: La Nación




