Volver al inicio

Servicios

Búsqueda

Quienes Somos

Secciones

SIN FECHA PARA REABRIR LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO

SIN FECHA PARA REABRIR LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO

Ubicada en el corazón de la Capital, la histórica iglesia cumple cinco años clausurada tras el terremoto de 2021. Pese a que los estudios técnicos descartan la demolición, la falta de presupuesto mantiene la obra paralizada.

La iglesia de Santo Domingo, situada en la intersección de Avenida Libertador y Entre Ríos, se ha convertido en un símbolo del impacto del tiempo y el olvido. El templo, cuyos cimientos datan de 1950, permanece con sus puertas cerradas desde el terremoto de enero de 2021, un sismo que profundizó las heridas estructurales que ya arrastraba desde el terremoto de 1977. Hoy, el deterioro es visible tanto en su fachada como en un interior que alguna vez fue refugio de miles de fieles.

A pesar de la imagen de abandono, el diagnóstico técnico es esperanzador pero costoso. Un informe elaborado por la empresa de ingeniería SOLIDUS entre 2021 y 2022 determinó que la estructura es recuperable. Los especialistas concluyeron que no es necesario demoler el templo, sino realizar un refuerzo estructural integral que incluya la instalación de vigas y columnas de acero, además del reemplazo total del cielorraso. Sin embargo, este ambicioso plan de ingeniería se encuentra frenado exclusivamente por la falta de presupuesto.

La gestión del templo depende de la Orden de los Predicadores (Dominicos), cuya comunidad está radicada actualmente en Mendoza. Esta distancia administrativa ha hecho que la vida religiosa de la comunidad dominica en San Juan se traslade provisionalmente a la capilla del Colegio Santa Rosa. Allí, los frailes viajan cada fin de semana para celebrar las misas, manteniendo viva la fe de una comunidad que añora regresar a su sede original en la Avenida Libertador.

Por el momento, no existe una fecha cierta para el inicio de las obras de consolidación. Mientras tanto, el Arzobispado de San Juan y los responsables de la orden mantienen el deseo de recuperar el edificio, que no solo es un centro de espiritualidad, sino un baluarte del patrimonio arquitectónico de la provincia que hoy languidece a la espera de una inversión que le permita volver a abrir sus puertas a fieles y turistas.