La falta de transporte público fue el factor determinante para el éxito de la huelga. La CGT local calificó la jornada como un mensaje directo al Congreso.
El paro general convocado por la CGT este jueves 19 de febrero se sintió con fuerza en cada rincón de San Juan. La postal más elocuente fue la de las paradas de colectivos vacías: la adhesión total de la UTA paralizó el sistema de transporte, obligando a los sanjuaninos a movilizarse en vehículos particulares o, en muchos casos, a permanecer en sus hogares.
En el microcentro, el impacto fue mixto pero visible. Si bien el Sindicato de Empleados de Comercio se sumó a la medida, muchos propietarios decidieron abrir sus persianas, aunque el flujo de clientes fue casi nulo. Por su parte, el sector bancario no abrió sus puertas y el servicio de recolección de residuos quedó suspendido, sumándose al clima de inactividad que reinó en la administración pública.
Desde la sede de la central obrera local, Eduardo Cabello brindó una conferencia de prensa donde destacó el alto acatamiento en las fábricas y sectores de logística. El dirigente fue tajante al señalar que la reforma laboral que se debate en Diputados es una «amenaza» para el entramado social argentino.
Con el transporte como eje ordenador de la huelga, San Juan vivió una jornada de calles semivacías y persianas bajas en los principales servicios. Ahora, la mirada de los gremios locales se traslada a los resultados del debate legislativo, sin descartar nuevas medidas de fuerza si no se establecen instancias de diálogo con el Gobierno nacional.








