Con un equipo muletto y la cabeza puesta en la final del domingo, el Millonario igualó 1 a 1 en el Monumental gracias a un gol sobre la hora del juvenil Lautaro Pereyra. El conjunto de Núñez sigue líder del Grupo H y depende de sí mismo para clasificar directo a octavos.
River Plate cumplió a medias su objetivo internacional del miércoles por la noche, pero logró rescatar un punto de oro en el epílogo del partido. Por la quinta fecha del Grupo H de la Copa UEFA Sudamericana, el Millonario empató 1-1 frente a Bragantino de Brasil en el Estadio Monumental. Si bien los dirigidos por Eduardo Coudet no pudieron sellar de forma matemática su pasaje directo a los octavos de final, el resultado les permite estirar la ventaja en lo más alto de su zona.
Fiel a lo planificado por el cuerpo técnico para preservar el físico de los habituales titulares de cara a la final del Torneo Apertura ante Belgrano de Córdoba, la Banda saltó a la cancha con un once netamente alternativo. El desarrollo del encuentro se tornó adverso para el local, pero la paridad definitiva llegó de la mano de la frescura de las inferiores: el ingresado juvenil Lautaro Pereyra anotó el agónico gol de la igualdad, desatando el desahogo en las tribunas de Núñez.
La calculadora del Grupo H
Con este resultado, River Plate estiró su invicto y alcanzó las 11 unidades, consolidándose como el único puntero del grupo. Por detrás se ubican Bragantino con 7 puntos y Carabobo de Venezuela con 6, elenco que completará la jornada este jueves enfrentando a Blooming de Bolivia.
El panorama para el cierre de la fase de grupos es sumamente favorable para el Millonario, ya que definirá su clasificación el próximo miércoles 27 de mayo recibiendo a Blooming en el Monumental, sabiendo que un triunfo lo meterá directamente entre los dieciséis mejores de la competencia sin depender de otros resultados.
La cabeza en el domingo: «Cueste lo que cueste»
Más allá del análisis futbolístico del empate alternativo, el termómetro de las tribunas del Monumental dejó en claro cuál es la prioridad absoluta de la institución en el corto plazo. Sobre el cierre del partido, las cuatro cabeceras del estadio unificaron sus gargantas en un solo grito de guerra: «¡El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar!».
Coudet logró salir ileso del compromiso internacional sin arriesgar soldados, y a partir de hoy el búnker millonario activará el modo final a la espera del histórico duelo ante el «Pirata» cordobés.






