Productores rechazan el plan oficial para la temporada hídrica mientras el Gobierno advierte que debe limitar la entrega de agua para proteger los diques.
El conflicto por la distribución del agua en San Juan sumó este martes un nuevo capítulo. Mientras el Gobierno provincial confirmó el inicio de la corta de riego desde esta noche, productores autoconvocados se concentraron frente al Departamento de Hidráulica para rechazar las restricciones previstas para el sector agrícola.
La discusión se da en medio de un año hídrico más seco de lo esperado, con un derrame del río San Juan por debajo de las previsiones. En ese escenario, el Consejo de Hidráulica se reunió para definir el esquema de distribución del recurso durante lo que resta de la temporada.
El principal punto de conflicto es el volumen total de agua que se destinará al agro.
Los productores esperan que el año cierre con 700 hectómetros cúbicos (hm³) disponibles para riego, mientras que el Gobierno sostiene que el sistema no puede superar los 630 hm³ sin comprometer la seguridad de los embalses.
Otro eje de la discusión es la duración de la corta de riego, que podría extenderse a 160 días, una cifra que los regantes consideran excesiva. En temporadas anteriores, el período de interrupción del riego se ubicó alrededor de 120 días.
El escenario hídrico actual es más complejo que el previsto a comienzos del año. Las estimaciones iniciales proyectaban un derrame de 950 hm³, pero los cálculos actualizados indican que el volumen real se ubicará entre 531 y 614 hm³.
Ante esa situación, el Gobierno planteó distintos escenarios de distribución del agua.
En el más crítico, con 531 hm³ de derrame, el agro recibiría 62,63% del total.
Si el río alcanza 572 hm³, la asignación subiría a 67,53%.
En el mejor escenario, con 614 hm³, el sector agrícola podría acceder a 72,49% del recurso disponible.
El secretario de Agua y Energía, David Devia, explicó que el esquema debe garantizar primero el consumo humano, que requiere mantener entre 120 y 130 hm³ de reserva en el sistema.
Ese nivel depende de sostener el nivel del dique Ullum, ya que si desciende por debajo de la cota actual podría verse comprometida la toma de agua que abastece a OSSE.
Para administrar el recurso en este contexto, el Gobierno analiza aplicar coeficientes de riego más bajos, alternar canales principales e incorporar tecnología para optimizar el uso del agua.
La decisión final del Consejo de Hidráulica será clave para una temporada marcada por la sequía. Mientras el Gobierno busca preservar el sistema de embalses y garantizar el consumo humano, los productores advierten que una reducción mayor del agua disponible podría afectar seriamente la producción agrícola de la provincia.





