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POR LOS PAROS, ALUMNOS DE LA UNSJ MIGRAN A ESCUELAS PRIVADAS

Familias denuncian que ya se perdió más de la mitad del ciclo lectivo por las huelgas docentes y alertan sobre un creciente traslado de alumnos hacia escuelas privadas.

La continuidad de los paros docentes en colegios preuniversitarios comenzó a traducirse en un cambio de matrícula. Padres de alumnos aseguran que, ante la falta de clases y la incertidumbre sobre el calendario escolar, cada vez más familias optan por trasladar a sus hijos a instituciones privadas o a otros establecimientos con mayor regularidad académica.

La preocupación volvió a escalar tras el inicio de una nueva medida de fuerza que se extenderá durante toda la semana. Verónica Figueroa, referente de un grupo de familias afectadas, afirmó que durante este año ya se perdió más del 50% de los días hábiles por interrupciones en el dictado normal de clases.

“Llevamos prácticamente un mes sin actividad normal. Entendemos el contexto económico y el reclamo salarial, pero los chicos no pueden seguir siendo perjudicados”, sostuvo.

Según denunciaron los padres, los pedidos de intervención a las autoridades educativas no obtuvieron respuestas concretas. Advierten además que el fenómeno podría profundizarse en el segundo semestre si persisten las medidas de fuerza y se complica el reinicio de las clases tras el receso invernal.

El conflicto expone un impacto que trasciende la discusión salarial universitaria: la pérdida de confianza en un sistema históricamente valorado por su nivel académico. En paralelo, muchas familias comenzaron a asumir costos adicionales en educación privada y clases particulares para sostener los aprendizajes y recuperar contenidos.

Figueroa también cuestionó el manejo institucional en medio de la crisis presupuestaria. “Se habla de falta de recursos, pero mientras tanto se impulsan actividades y expediciones costosas en lugar de priorizar las clases”, planteó.

En el plano político, la representante de las familias apuntó contra los gremios docentes y sostuvo que las medidas de fuerza tienen una motivación que excede el reclamo laboral. “Hoy parece que el objetivo es perjudicar al Gobierno más que defender realmente aquello que dicen representar”, afirmó.

Con el conflicto aún abierto, el principal interrogante pasa por el impacto a mediano plazo: si la migración de alumnos se consolida, los colegios preuniversitarios podrían enfrentar no solo una crisis académica, sino también un deterioro en su matrícula y legitimidad institucional.