Dirigentes del PJ iniciaron una etapa de autocrítica y buscan unidad para reconstruirse como alternativa de poder en San Juan.
El peronismo sanjuanino activó un proceso de reorganización interna con una serie de encuentros políticos que marcaron el inicio de una nueva etapa, con foco en la unidad, la autocrítica y la construcción de un proyecto común de cara a los próximos desafíos electorales.
La denominada “cumbre peronista” tuvo su instancia más relevante en la sede del PJ, con la participación de intendentes, diputados nacionales, un senador y referentes territoriales, en lo que fue el primer encuentro de carácter institucional tras la derrota electoral.
Previamente, los dirigentes habían mantenido una reunión en el departamento 9 de Julio, en un formato más informal que permitió comenzar a acercar posiciones entre sectores que venían distanciados.
El diagnóstico interno fue contundente. El dirigente Walberto Allende reconoció que uno de los principales problemas del espacio fue la falta de cohesión: “lo más grave fueron las cuestiones internas”, y admitió que las divisiones impactaron directamente en el resultado electoral.
También hubo una lectura política del voto: “la gente no se equivocó”, sostuvo Allende, en una señal de autocrítica que busca reordenar el discurso del justicialismo tras la pérdida de respaldo.
El contexto económico aparece como un factor central en la reconfiguración. Dirigentes señalaron la caída de la coparticipación y de los ATN, lo que genera presión sobre los municipios y condiciona la gestión territorial.
En ese marco, la estrategia apunta a reconstruir competitividad política. “La unidad no es una opción, es una obligación”, plantearon, al advertir que sin cohesión será difícil recuperar la provincia y sostener los gobiernos locales.
El proceso recién comienza y prevé nuevas reuniones con diputados provinciales y juntas departamentales, con el objetivo de avanzar hacia un programa de gobierno que supere las disputas personales.
El movimiento del peronismo sanjuanino refleja una lógica ya vista en ciclos políticos anteriores: tras la derrota, la reconstrucción pasa por ordenar liderazgos y redefinir el proyecto. Su capacidad para sostener la unidad será determinante para volver a posicionarse como opción real de poder en la provincia.





