La Casa Rosada quiere eliminar las primarias, pero la falta de mayoría y la resistencia de gobernadores la obligan a evaluar alternativas como hacerlas optativas.
El Gobierno nacional no tiene hoy los votos necesarios para eliminar las PASO y abrió una negociación política con gobernadores, el PRO, sectores de la UCR y bloques dialoguistas para intentar salvar su reforma electoral. El objetivo de máxima sigue siendo derogar las primarias, aunque en la Casa Rosada ya admiten alternativas: suspensión, sistema optativo o internas no obligatorias.
El proyecto ingresó por el Senado y forma parte de una reforma más amplia que incluye Ficha Limpia, cambios en el financiamiento partidario, ajustes a la Boleta Única de Papel y mayores exigencias para los partidos políticos. Para modificar la ley electoral, el oficialismo necesita 37 votos afirmativos en la Cámara alta, una cifra que por ahora no reúne.
La estrategia oficial combina dos argumentos: el político y el fiscal. Milei plantea que las PASO obligan al Estado a financiar “internas de la política”; dentro del Gobierno estiman que implican un gasto superior a $30.000 millones, mientras que el ministro del Interior, Diego Santilli, habló de un ahorro de más de US$200 millones.
El obstáculo central son los gobernadores. Varias provincias usan primarias en sus esquemas locales y los mandatarios evalúan el impacto que tendría una derogación nacional sobre sus propios armados. Entre los distritos mencionados aparecen Mendoza, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires, CABA, Santa Fe y Catamarca.
La resistencia no proviene solo del peronismo kirchnerista. También hay dudas entre aliados y dialoguistas. El tucumano Osvaldo Jaldo, habitual socio legislativo de la Casa Rosada, cuestionó que el Gobierno busque hacerse “un traje a medida” electoral y defendió las PASO como herramienta de ordenamiento partidario.
En ese contexto, la Casa Rosada recalculó. Patricia Bullrich, desde el Senado, y Diego Santilli, desde Interior, aparecen como operadores centrales para sostener conversaciones con bloques aliados y mandatarios provinciales. La negociación será “uno a uno” y podría separar Ficha Limpia del resto del paquete para evitar que el debate por las PASO bloquee toda la reforma.
El punto de equilibrio que empieza a ganar volumen es pasar de PASO a PAS: primarias abiertas y simultáneas, pero sin obligatoriedad. Esa opción permitiría al Gobierno mostrar una reforma, reducir costos y, al mismo tiempo, evitar una derrota legislativa en un tema sensible para la arquitectura electoral de 2027.
La discusión excede el mecanismo de votación. En la práctica, define cómo se ordenarán las coaliciones, cómo competirán los partidos provinciales y qué margen tendrá la oposición para construir candidaturas comunes frente al oficialismo. Si no logra ampliar consensos, el Gobierno deberá elegir entre moderar su reforma o arriesgarse a una derrota parlamentaria antes de la campaña presidencial.






