FOEVA rompió la paritaria 2026 tras rechazar la oferta empresarial y convocó a un paro sin asistencia para el 6 de marzo, en plena cosecha.
La negociación salarial del sector vitivinícola entró en crisis luego de que la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) rechazara la propuesta empresarial y anunciara un paro nacional sin asistencia a los lugares de trabajo para este viernes 6 de marzo.
La medida fue resuelta tras la última audiencia realizada el miércoles en Mendoza ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, donde las partes no lograron acercar posiciones y la negociación paritaria 2026 quedó formalmente quebrada.
Según el acta de la reunión, el sector empresario ofreció un aumento del 1% mensual durante seis meses para trabajadores de bodegas y 0,5% mensual para el sector viña durante el mismo período.
Desde el gremio rechazaron de plano la propuesta. El secretario de Prensa de FOEVA, Daniel Romero, calificó el ofrecimiento como “insuficiente y miserable frente al contexto económico actual” y aseguró que resulta “inadmisible” en el marco de la discusión salarial.
La decisión de avanzar con una medida de fuerza fue ratificada luego del Plenario de Secretarios Generales realizado el 26 de febrero, instancia en la que la federación se declaró en libertad de acción ante la falta de avances en la negociación.
Desde la conducción sindical también cuestionaron el diagnóstico del sector empresario sobre la situación de la actividad. “Desde principio de año quieren instalar la idea de una crisis profunda en la vitivinicultura. Entendemos que hay dificultades, pero no aceptamos que se utilice ese argumento para condicionar la paritaria”, sostuvo Romero.
El conflicto adquiere especial relevancia por el momento del calendario productivo. La medida podría afectar bodegas y viñas de todo el país, especialmente en provincias vitivinícolas como San Juan y Mendoza, que atraviesan la etapa central de la cosecha.
El paro del 6 de marzo será el primer test de fuerza en la negociación salarial y podría marcar el rumbo del conflicto en el sector. Si no hay una nueva convocatoria o una propuesta superadora, la disputa amenaza con escalar en plena vendimia, un período clave para la economía regional.





