Docentes sostienen medidas de fuerza, padres reclaman clases y gremios evalúan cambios en la modalidad de protesta.
El conflicto universitario en San Juan escaló en las últimas semanas con paros de los gremios ADICUS y SiDUNSJ, reclamos salariales y de financiamiento, y una creciente tensión con padres de alumnos que denuncian la pérdida de días de clase en los institutos preuniversitarios.
En este contexto, los docentes trasladaron la protesta a la vía pública con una “carpa por la universidad y la soberanía” instalada en Plaza Aberastain, acompañada por clases públicas, actividades académicas y debates abiertos. La medida se enmarca en un paro de 72 horas que afectó el normal dictado de clases en la Universidad Nacional de San Juan y sus colegios dependientes.
El eje del reclamo es estructural. Desde los gremios advierten sobre la necesidad de cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario N.º 27.795 y mejorar los salarios docentes. “Sin salarios dignos, no hay educación de calidad”, plantearon en la convocatoria.
Sin embargo, la continuidad de las medidas de fuerza generó una reacción creciente de las familias. Un grupo de alrededor de 600 padres autoconvocados exigió la normalización del calendario académico y elevó reclamos a distintos niveles institucionales, incluyendo el Congreso de la Nación.
La tensión se profundizó tras denuncias por el uso del ámbito escolar para actividades gremiales. Padres señalaron que se realizaron charlas sindicales dentro de los establecimientos, lo que calificaron como “una utilización indebida del espacio educativo” en un contexto donde los alumnos “pierden semanas de contenidos”.
Frente a este escenario, el gremio ADICUS abrió una instancia de diálogo con las familias y comenzó a evaluar cambios en la modalidad de protesta. La secretaria gremial Edith Liquitay confirmó que se analizan alternativas: “La idea es ver si en los colegios preuniversitarios podemos adoptar otras modalidades de paro”.
Entre las opciones en estudio se encuentran los paros activos y la realización de actividades dentro de las instituciones que permitan visibilizar el conflicto sin interrumpir completamente el dictado de clases.
Desde el sector docente insisten en que el problema trasciende lo salarial. “No está en peligro el cuatrimestre, lo que está en peligro es la universidad”, sostuvieron, en referencia a la situación presupuestaria del sistema.
El conflicto se inscribe en una problemática nacional que combina restricciones presupuestarias, caída del salario real y tensiones en la negociación con el Gobierno, y que ya derivó en protestas en distintas universidades del país.
En San Juan, el escenario abre una etapa de redefiniciones. La presión de las familias y el desgaste del conflicto podrían empujar a los gremios a modificar su estrategia, mientras el reclamo de fondo —financiamiento y salarios— sigue sin resolución.
El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para sostener el diálogo y encontrar un equilibrio entre el derecho a la protesta y la continuidad del servicio educativo.





