La Asociación del Fútbol Argentino implementará siete modificaciones reglamentarias a partir de este torneo. Las medidas, aplicadas en el reciente Mundial, buscan agilizar el juego y reducir el tiempo neto de detención.
Detalle de las modificaciones
El inicio del Torneo Clausura 2026 marcará el debut de un nuevo paquete de directrices arbitrales en el fútbol argentino, promovidas con el objetivo de dotar de mayor fluidez y conducta a los compromisos:
- Límite para las sustituciones: Los futbolistas reemplazados dispondrán de un lapso máximo de diez segundos para abandonar el terreno de juego. En caso de incumplimiento, el sustituto deberá aguardar una nueva interrupción y cumplir una penalización de un minuto antes de ingresar.
- Regulación de asistencia médica: Todo jugador que reciba atención en cancha por una infracción que no haya derivado en tarjeta para el rival, deberá permanecer fuera del campo por un minuto antes de reingresar. Quedan exceptuados los casos de traumatismos craneales concurrentes.
- Restricción de tiempo en reanudaciones: Los saques de meta y los laterales deberán ejecutarse en un máximo de cinco segundos. La demora provocará la pérdida de la posesión, otorgando un tiro de esquina o un saque de banda al equipo adversario, según corresponda.
- Prohibición de gestos verbales ocultos: Queda estrictamente prohibido que los futbolistas se cubran la boca con las manos para dirigirse a los rivales. Dicha conducta será sancionada con la expulsión directa.
- Flexibilización de la ley de ventaja: Los árbitros podrán otorgar continuidad al juego ante ejecuciones incorrectas de reanudaciones si el oponente recupera el balón de forma inmediata, evitando detenciones innecesarias.
- Criterio de doble toque en penales: Ante un doble toque involuntario del pateador, si la acción deriva en gol, la ejecución se repetirá. Si el balón no ingresa, se otorgará un tiro libre indirecto para el conjunto defensor.
- Sanción por abandono de protesta: Se penalizará con tarjeta roja directa a aquel futbolista que abandone deliberadamente el rectángulo de juego como señal de disconformidad ante un fallo arbitral.




